Debates sobre uniones no cesan en Uruguay

04 de abril de 2013 00:00

Uruguay quedó muy cerca de convertirse en el segundo país sudamericano -luego de Argentina- en legalizar el matrimonio homosexual después de que el Senado aprobara con mayoría un proyecto de ley que equipara en derechos y obligaciones los enlaces de parejas de igual o distinto sexo.

La norma, denominada Ley de Matrimonio Igualitario, señala expresamente que el Código Civil considerará como matrimonio "la unión permanente entre dos personas de igual o distinto sexo" y elimina de su articulado las palabras "hombre y mujer" para sustituirlas por "cónyuges".   

El pasado martes, el colectivo homosexual uruguayo seguía con nerviosismo pero esperanzado el debate del proyecto de ley del matrimonio homosexual en el Senado, que ha causado fuertes críticas de la Iglesia Católica. Algunos partidarios de la medida mostraron su entusiasmo en los alrededores del Palacio Legislativo ante un acontecimiento que consideran histórico.

“Diva Gina”, con una llamativa peluca azul y un corpiño plateado paseaba nerviosa de un lado a otro esperando los resultados de la votación. "Estamos un poco ansiosos y nerviosos (...) esto se viene peleando desde hace mucho tiempo", aseguró la integrante de la Asociación Trans de Uruguay (ATU).  

No obstante, indicó que todos los esfuerzos que asociaciones como ATU han realizado para defender los derechos de esos colectivos no deben acabar aquí. "Ahora hay que trabajar en la educación para la diversidad. Tenemos que hacer un sistema educativo más inclusivo", dijo.

La contraparte de esta visión la tiene el arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno, quien criticó el proyecto y dijo que, en caso de aprobarse, quedará "oscurecido un bien fundamental de la persona, como es la familia".

"Dios ha hecho al hombre a su imagen y semejanza y dice el Génesis que los creó macho y hembra. Todo lo que se aparta de este proyecto de Dios, la Iglesia no puede aceptarlo, no puede asumirlo y no puede promoverlo", afirmó Cotugno.

Ahora el proyecto deberá ser ratificado por la Cámara de Diputados, que ya aprobó el proyecto original en diciembre pasado con votos a favor de 81 de los 87 diputados presentes, y que tendrá que votar de nuevo debido a las modificaciones que el Senado introdujo en la iniciativa.

Uruguay es reconocido por ser uno de los países más progresistas del continente en políticas sociales. El siglo pasado fue uno de los primeros en reconocer el voto femenino y el divorcio por la sola voluntad de la mujer, además de aplicar a rajatabla la separación entre Iglesia y Estado, hasta el punto de haber cambiado oficialmente festividades religiosas como la Semana Santa por la laica Semana de Turismo.

Panoramas similares se evidencian en otras partes del mundo como en Estados Unidos, donde la semana pasada la Suprema Corte de este país se mostró dispuesta a derogar la llamada Ley Federal de Defensa del Matrimonio (DOMA) que estipula que esta unión es reservada para un hombre y una mujer. El histórico  debate duró dos días en los que se analizaron diferentes demandas sobre matrimonio homosexual.

En el primer caso se prevé que los nueve jueces de la alta Corte se limiten a fallar sobre California, cuya constitución prohíbe el matrimonio homosexual. En el segundo caso cinco de nueve jueces parecían dispuestos a derogar la ley de 1996 que impide a homosexuales legalmente casados en 9 de los 50 estados beneficiarse de los derechos federales.

Contenido externo patrocinado