Custodios de los bosques piden se reconozca su labor

- 27 de noviembre de 2018 - 00:00
Los vigilantes del Parque Nacional Cotopaxi asisten a un turista con principio de hipotermia. Los profesionales siempre portan equipos de primeros auxilios. los profesionales permanecen en dichos sitios de cuatro a 10 horas.
Foto: John Guevara / El Telégrafo

Los miembros de este colectivo consideran necesaria la profesionalización de su actividad y que se duplique la cantidad de estos celadores. En el país existen 765 trabajadores que perciben un sueldo de $ 733

En noviembre del año pasado, Óscar Muñoz participó en el rescate de una pareja que se extravió en la parte nevada del volcán del Parque Nacional Cotopaxi.

Óscar, guardaparques del lugar, recuerda que aquel día su jornada culminó a las 18:00. Tenía su maleta lista para regresar a su casa en Carapungo (Quito), pero cambiaron sus planes.

Esa misma noche, antes de las 19:00, se conoció que los jóvenes fueron vistos por última vez en la parte posterior del refugio. El celador y sus compañeros tomaron linternas, sogas y equipos de primeros auxilios para iniciar el rescate.

La búsqueda les llevó toda la noche y parte de la madrugada. El equipo de guardaparques contó con el apoyo de la Policía y Bomberos, sin embargo, no hubo resultados.   

“Recorrimos sectores aledaños al refugio, eran más de las cuatro de la mañana. Al final, mis compañeros los hallaron: habían caído en una quebrada de 15 metros de profundidad. Los encontramos a las 05:00”.

Estas situaciones las experimentan con frecuencia los guardaparques. Para Óscar y sus compañeros, su trabajo se encuentra invisibilizado, porque la comunidad lo desconoce. “Somos los encargados de proteger y cuidar el patrimonio natural de nuestro país y pocos lo saben”.  

Las adversidades

El citado sitio natural ocupa 33.393 hectáreas, que son protegidas por 22 guardaparques.

Óscar cree que se requieren por lo menos 35 custodios más, sobre todo, para que cuiden la reserva por las noches y madrugadas, pues a esas horas los cazadores entran a la zona protegida. “Éramos 30 compañeros, pero se redujo el personal por el tema de las partidas”.

“No alcanzamos a cubrir el territorio al 100%. Los cazadores conocen la montaña, entran en motos, caballos o caminando. La mayoría de veces matan venados o pescan ilegalmente”.

En algunas ocasiones -cuenta- han logrado detener a estas personas inescrupulosas pero se enfrentan a un gran peligro, debido a que los cazadores portan armas.

Otros problemas a los que se enfrentan son los incendios y el cruce de ganado hacia la zona protegida.

Edwin Yumitaxi, colega de Óscar, señala que existe comunicación con los dueños de haciendas que colindan con la zona protegida. Sin embargo, en el parque habitan toros, vacas y caballos en estado salvaje.

Edwin, quien ama su trabajo, manifiesta que el parque ofrece espectáculos naturales impresionantes. “No olvidaré cuando observé 20 cóndores comiendo el cadáver de una res”.

La profesionalización

Según cifras del Ministerio del Ambiente hay 56 áreas protegidas que concentran a 637 guardaparques y el Parque Nacional Galápagos 128. Entonces en total son 765.

Para Augusto Granda, presidente de la Asociación de Guardaparques del Ecuador, la realidad que viven ellos es complicada por la “(poca) estabilidad laboral, la (falta de) regularización de horas trabajadas y por la profesionalización de su trabajo.

“En las áreas cumplimos jornadas de 4, 5, 8 10 horas, las cuales deben ser recompensadas. El salario mensual que percibimos es de $ 733.  Pero nuestros sueldos no han sido revisados desde 2012”.

Marco Asipuela, guardaparques de la Reserva Natural del Pasochoa (Pichincha), acota que en los incendios que se produjeron en el Volcán Atacazo trabajaron más de 16 horas consecutivas.

“Cuando hay fuego de gran magnitud, nosotros y guardaparques de otras zonas colaboramos con los bomberos y policías. Incluso fuera de la provincia en la que laboramos. Por ejemplo, yo ayudé a luchar contra el incendio que ocurrió en Zuleta, (Imbabura)”.

Granda cree que solo en su área, que es la reserva natural de El Antisana (Napo), se requeriría duplicar su cantidad. “Solo somos 15 profesionales. La base a nivel nacional sería el doble”, precisa.

El profesional aclara que no hay un estudio que los respalde, “pero hay que subir el número”.

Explica que el incremento debe ser analizado de acuerdo con las necesidades de cada área protegida. “Esto debe ir acompañado de la profesionalización de los guardaparques del país”.

“Necesitamos que se genere un proceso de capacitación permanente, a través de una escuela de guardaparques que refuerce los ejes con los cuales trabajamos”.  

Un equipo periodístico de este medio de comunicación solicitó una entrevista con algún delegado del Ministerio del Ambiente para tratar el tema, pero en la cartera de Estado indicaron que por renuncia del ministro no había a quién designar. (I)

Antecedentes
El trabajo que realizan
Estos profesionales controlan y vigilan las  áreas protegidas; dan mantenimiento a los límites; evitan la  cacería, y el uso inadecuado de recursos, conforme a la programación elaborada por la administración del área protegida.

22 son en total los guardaparques que protegen el Parque Nacional Cotopaxi.

Colaboración
Su labor -explican estos expertos-  se enfoca en la sensibilización ciudadana que es fundamental para la conservación y cuidado del patrimonio natural de Ecuador.

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