Comunidades de aprendizaje: eficacia, equidad y cohesión social

- 25 de mayo de 2019 - 00:00
Monserrat Creamer, directora de Educación de Comunidades de Aprendizaje de Grupo FARO
Foto: Cortesía Grupo Faro/ ET

El proyecto en convenio con el Ministerio de Educación tiene entre sus estrategias las tertulias literarias.

Los avances en cobertura son manifiestos en el Ecuador (96%); el déficit o la debilidad estructural es la calidad de los aprendizajes, delatada por las evaluaciones Terce, Llece y Pisa-D, que están asociadas a la formación docente y la equidad. 

El Grupo Faro -organización de la sociedad civil- reconoce la importancia y pertinencia de las políticas públicas generadas por el Estado, y también la necesidad de considerar la incidencia de los factores asociados a los aprendizajes y la participación de todos los actores de la comunidad educativa.

En esa línea de pensamiento, surge el proyecto Comunidades de Aprendizaje como “propuesta democrática para revertir la desigualdad y promover la cohesión social mediante una educación participativa. Su fundamento teórico se asienta en el aprendizaje dialógico, modelo que ha sido recomendado por la Unión Europea”.

Para conocer las interioridades de esta propuesta educativa innovadora, EL TELÉGRAFO se ha acercado a Monserrat Creamer, especialista en Pensamiento Crítico, directora de Educación de Grupo Faro, Ecuador.

¿Cuáles son los factores de éxito del proyecto “Comunidades de Aprendizaje” para mejorar la calidad de la educación?

Lo que hace efectivo y de alto impacto a Comunidades de Aprendizaje es que sus fundamentos educativos son rigurosamente validados por la Comisión Europea (Programa de Investigación Includ-ed, 2006-2011), y forman parte de las recomendaciones del Parlamento Europeo para superar el fracaso escolar y la desigualdad en la educación. 

En el Ecuador, lo implementa Grupo FARO en Convenio con el Ministerio de Educación desde 2017, y cuenta con evidencias en torno a su capacidad de fomentar la transformación sociocultural en la escuela para mejorar la calidad de los aprendizajes de manera inclusiva y con la participación significativa de la comunidad.

Es una iniciativa basada en el aprendizaje dialógico donde las voces de los actores de la comunidad educativa son escuchadas y validadas en un ambiente solidario, en el que se desarrollan habilidades socioafectivas y cognitivas que responden a los cambios producidos por la sociedad de la información.

Otro factor importante es el monitoreo y sistematización de la experiencia de manera continua, con el fin de tener evidencias de los beneficios de las estrategias en los diferentes contextos del país, con el fin de que las escuelas puedan autoevaluar sus prácticas, tomar decisiones y que el modelo se lo pueda replicar donde fuese necesario.

¿Por qué las escuelas como ejes de la transformación educativa?

La escuela tal como se la concibe en la actualidad, tiene que cambiar, porque está desarticulada de los requerimientos de la sociedad, la ciencia, la tecnología y del ámbito laboral.   

Una clara evidencia al respecto es el fenómeno “ni ni”, en el que 21 millones de jóvenes aproximadamente, de acuerdo a la OIT, ni estudian ni trabajan en América Latina, debido a la falta de preparación en las competencias requeridas. Es decir, que la escuela en estas circunstancias, reproduce la desigualdad social y económica, el desequilibrio familiar y el abandono de los estudios.     

En este contexto, la formación para el siglo XXI, como: habilidades socioemocionales, de trabajo colaborativo, comunicación efectiva, pensamiento crítico, toma de decisiones, manejo de las tecnologías, manejo de la incertidumbre, resolución de problemas, entre otros, demanda un cambio innovador en el modelo y la gestión educativa, donde la escuela, la universidad, la sociedad y el Estado, necesitan interactuar entre sí para ofrecer una formación integral y evitar el aislamiento, la exclusión y los conocimientos fragmentados. 

Comunidades de Aprendizaje contribuye a que la escuela sea un eje transformador al ofrecer nuevos enfoques para abordar problemas existentes o necesidades no satisfechas. 

¿Cuáles son los principales aprendizajes de Ecuador en este proyecto de innovación?

Se ha confirmado que cuando las familias y la comunidad se integran a las actividades educativas para apoyar una formación integral e inclusiva que mejora la calidad de los aprendizajes, se alcanzan con mayor facilidad los resultados deseados mediante la reconstrucción de los tejidos sociales.

Así, la participación del voluntariado en las aulas y en la escuela, ha favorecido la posibilidad de incrementar las expectativas en el futuro de estudiantes de sectores vulnerables y desfavorecidos.

Se trata de que el sistema educativo desarrolle su capacidad de cerrar brechas al ofrecer a los niños la oportunidad de crear su futuro, con el apoyo de los diferentes sectores de la sociedad, mediante una participación significativa y con objetivos comunes a largo plazo.

Asimismo, esta participación activa de docentes, directivos y voluntarios, ha logrado que durante los dos primeros años de implementación (2017-2019), se superen las expectativas sobre los alcances de la iniciativa en su fase inicial. 

El 100% de las unidades educativas participantes, han implementado sistemáticamente tres estrategias de siete que conforman el modelo, que son: las tertulias literarias, los grupos Interactivos y la formación pedagógica.

Es decir, que un liderazgo dialógico que fomente la participación y corresponsabilidad de la comunidad en la toma de decisiones en un entorno armónico, basado en la tolerancia y el respeto a las diferencias, definitivamente genera impacto a corto plazo y detona la transformación educativa. 

¿Qué proyecciones tiene “Comunidades de Aprendizaje” en el contexto ecuatoriano?

El convenio con el Ministerio de Educación está basado en fundamentar con evidencias la posibilidad de escalar el modelo de manera contextualizada a múltiples escenarios. Esto es posible si se logra la articulación de las respectivas instancias locales con su andamiaje institucional.   

Asimismo, se requiere de acuerdos, alianzas y redes con las universidades para desarrollar proyectos de investigación con el fin de formar docentes; y, con las organizaciones de la sociedad civil y el sector productivo, para que monitoreen la eficacia de la inversión social a través de procesos de sistematización y evaluación formativa.

Al contar con un modelo educativo validado en el país, es muy factible potenciar los recursos, conocimientos y vínculos entre sectores y definir roles para la gestión política, administrativa, educativa, entre otras.

Además, el desarrollo del modelo es horizontal y promueve la inclusión, por lo que es una propuesta de política pública de abajo hacia arriba; desde los actores hacia las instituciones rectoras, lo cual contribuye a asegurar la sostenibilidad del cambio y su continuidad a largo plazo, en las diferentes dimensiones y niveles de la comunidad educativa. 

En este sentido, se puede evitar que se sigan reproduciendo patrones ineficientes de pensamiento masificado; y más bien, se fomenta una formación de personas que puedan buscar soluciones, regenerar el entorno natural, e innovar de manera autónoma, colaborativa e inclusiva, en una sociedad donde impera ya la inteligencia artificial y la automatización. 

¿Por qué Grupo Faro y esta estrategia de transformación del modelo educativo desde las aulas?

Grupo FARO es un centro de investigación y acción que contribuye con recomendaciones basadas en evidencias a la política pública y promueve prácticas para la transformación e innovación social.

Nuestra organización implementa proyectos para promover una sociedad más equitativa y responsable. 

La educación es un elemento clave e imprescindible para lograrlo.  Además, los estudios realizados por Grupo FARO manifiestan que la efectividad y pertinencia de políticas e iniciativas gestionadas desde el Estado, requieren considerar la incidencia de factores asociados y la apertura a la participación corresponsable de los principales actores: estudiantes, docentes, directivos, universidades y comunidad, en sus respectivos contextos socio-culturales y económicos. 

Adicionalmente, el actual ministro de Educación, Milton Luna, ha corroborado la necesidad de centrar las reformas en lo que denomina la “Nueva Escuela” que abarca puntos fundamentales como son el derecho a la educación, la inclusión e interacción, la diversidad, el cuidado a los ciclos de vida, entre otros.

El Grupo FARO ejecuta, desde las aulas, procesos de coordinación, formación, acompañamiento, monitoreo y sistematización, durante las fases de inducción, consolidación, y autonomía de la institución. Se lo hace conjuntamente con las escuelas, con el objetivo de retroalimentar la experiencia y fomentar la reflexión de las prácticas educativas para su mejora continua. (I) 

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