Inclusión

Adultos mayores aprenden a prevenir caídas

- 29 de enero de 2020 - 00:00
La fisioterapista Lizbeth Sisalema enseña con paciencia a Sara Galarza la manera correcta de levantarse tras una caída.
Foto: John Guevara / El Telégrafo

En el hospital especializado del norte de Quito se brindan talleres para corregir la marcha, fortalecer los miembros inferiores y perder el miedo poscaída.

“Si te caes, levántate, pero hazlo con cuidado”. Esa es la guía que orienta a los adultos mayores en cada clase del taller de caídas que se ejecuta dos veces por semana en el norte de Quito.

La fisioterapista Lizbeth Sisalema, del Hospital de Atención Integral del Adulto Mayor, es la encargada de enseñarles a caminar correctamente y, sobre todo, a perder el miedo tras una caída.

Dos veces por semana, un grupo de 5 ancianos acude con puntualidad a las sesiones en las que les brindan consejos básicos para prevenir esta problemática.

Con un tono alto, pero a la vez cálido, les indica que es necesario llevar siempre un calzado cómodo y antideslizante, pero nunca pantuflas. Además, les previene sobre los juguetes, las mascotas y los cables que –si están en el piso– pueden generarles tropiezos que terminan en golpes y hasta fracturas.

Les aconseja que sus camas no sean muy altas, “apenas sobre las rodillas”. Insiste que nunca ingresen al baño si el piso está mojado y que siempre que se despierten en la noche prendan la luz.

Es notable la atención con la que cada adulto escucha las palabras de “la doctorita”, y ella, para comprobar que entendieron, les toma la lección.

Con mucha precisión los “abuelitos” responden y sorprende la habilidad con la que realizan cada ejercicio. Sobre dos colchonetas aprenden a caerse, porque con el paso del tiempo se pierden los reflejos. “Ya no tienen la habilidad de poner sus brazos para protegerse”.

Por eso la técnica para cubrir su cara y cabeza es la primera que aprenden. El siguiente paso es la forma de levantarse solos tras la caída. Ellos deben realizar leves movimientos que les permitan poner sus piernas y brazos de manera coordinada en el piso hasta lograr una posición de gateo. Luego deben visualizar y llegar hasta un objeto fijo del cual sujetarse y paulatinamente incorporarse hasta lograr ponerse de pie.

Sisalema indica que en el taller se les enseña a manejar el equilibrio. También se trabaja en la rehabilitación de la marcha para que aprendan a dar pasos cortos, firmes y en una dirección adecuada.

El trabajo es personalizado y práctico; en él se incluye también el manejo adecuado de la ayuda técnica (bastón, silla de ruedas) que pueda tener el paciente.

Aprenden ejercicios de fortalecimiento de los miembros inferiores y también calisténicos (que no requieren de elementos externos, como flexionar y estirar la rodilla).

Una de las alumnas más dedicadas es Sara Galarza, quien a sus 101 años ejecuta mejor que todos los ejercicios que les enseñan. Si es de equilibrio, levanta muy alto sus rodillas y se ayuda con firmeza del espaldar de la silla. Ella fue la modelo que utilizó la fisioterapista Lizbeth para graficar los pasos que se requieren en caso de una caída. Con mucha lucidez, doña Sarita cuenta que en abril llegará a los 102 años.

caídaParte de las terapias consiste en la recuperación de la confianza para movilizarse en el período posterior a una caída. Foto: John Guevara / El Telégrafo

Salvo la pérdida de cierto grado de visión y también de audición, el resto de su cuerpo no registra inconvenientes médicos. Tiene una lucidez que impacta. Recuerda con precisión instantes que marcaron su vida, como el fallecimiento de su esposo, con el que procreó 8 hijos. “Ya han pasado 27 años de su muerte, pero para mí parece que fue ayer, fue un esposo muy dedicado. Lo extraño mucho”.

Doña Sarita fue la única de la clase que manejó correctamente el equilibrio y supo conjugar la mano derecha con la pierna izquierda sin cometer ni un solo error.

Por la atención que le brindan los médicos, es una de las pacientes más puntuales en las citas, y quizás la más agradecida con el personal que la recibe. “En otros lados son muy bravos y nos tratan groseramente. Aquí nos entienden y tienen paciencia porque somos viejitos”, dice Sarita.

El geriatra Francisco Rodríguez expone que este taller está pensado para disminuir el riesgo de caídas en quienes tienen este problema a repetición; y también en aquellos que han desarrollado un síndrome poscaída. “Hay personas que se caen y, pese a que no tienen ninguna secuela física, se quedan con el trauma y desarrollan tanto temor que dejan de hacer sus actividades e incluso no quieren caminar”.

Rodríguez anota que en el Hospital del Adulto Mayor se hace una valoración multidisciplinaria para determinar qué pacientes necesitan este aprendizaje. Recalca que las caídas no son parte del envejecimiento. “Una vez al año es normal, pero 3 o 4 veces en un mes, no. Este problema genera adultos dependientes”.

Incidencias
Factores intrínsecos
Las caídas tienen factores intrínsecos modificables y otros no. Entre los modificables están, por ejemplo, las cataratas, que pueden operarse y con eso mejora la visión. Otro factor modificable es el manejo de fármacos.

2 meses es la duración del taller. Cada semana hay 3 horas: 2 de instrucción física y una psicológica.

Situaciones modificables
Los factores extrínsecos son los objetos que se pueden retirar, como la alfombra, la mascota, los juguetes, calzado, etc. (I)

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