Los abuelos son el sustento emocional de las familias

- 20 de abril de 2020 - 00:00
A fines de 2020, la población adulta mayor de Ecuador será de 1,3 millones de habitantes, 33% más que en 2010, según el INEC.
Archivo/ ET

Con su experiencia, ellos ayudan a superar las ansiedades por los eventos que atraviesa la humanidad, pero merecen toda la atención.

La nueva cepa del coronavirus ha hecho que las familias vuelvan la mirada sobre el tiempo que destinan a compartir unidas, en particular con los adultos mayores. Estos guardan con celo la memoria de nuestras raíces y tienen la experiencia para afrontar una crisis, pero también están entre los más vulnerables de contagiarse.

Aunque Ecuador tiene una población joven, básicamente, replica la tendencia global del envejecimiento poblacional, y por ello en muchos hogares  del país están conviviendo cada vez más abuelitos.

El Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) confirma que a fines de 2020 habrá 1,3 millones de adultos mayores en la nación. Ello representa un 33% más con respecto al censo realizado en 2010.

Por eso la sociedad tendrá que prepararse también para este fenómeno y comenzar a descifrar cómo debe ser la atención para este rango etario. Esta  emergencia es propicia para reflexionar puertas adentro y comenzar a aplicar algunas recomendaciones.

El psiquiatra subespecializado en Geriatría, Jorge Gencón, señala que hay que ser más interactivos con los adultos, porque aunque su biología los hace más vulnerables, no quiere decir por eso que no sean un gran sustento para el confinamiento. “Más bien son un punto estratégico en la familia de contención emocional”, anota.

Recomienda, sin embargo, no ocultarles lo que está ocurriendo en la realidad nacional, “pero no exagerar”.

El doctor sugiere que si se trata de un paciente diabético, hipertenso o sufre de varias comorbilidades, se debe mantener el aislamiento por su protección. “Pero si el adulto mayor es autónomo, es recomendable interactuar con él, para evitar otro problema que es la depresión”.

En Riobamba, Rocío Andino convive con sus padres Víctor y Sonia. Ella trata de que “estén tranquilitos y entretenidos para que no se aburran”. “No los dejamos salir, pero ellos  saben a lo que se exponen quienes lo hagan”, dice.

En el caso de su papá, se entretiene mucho con un hobby que tiene hace más de 60 años. “Nos ponemos a hacer crucigramas papá y yo individualmente y después vemos los resultados a ver cuál nos ha fallado”, cuenta.

Mientras, su mamá se ocupa de organizar el almuerzo, pero también buscan juntas en internet modelos de tapetes para tejerlos a crochet.

En Guayaquil,  Etelvina Arreaga,  de 84 años, también es aficionada a llenar crucigramas, a lo cual dedica al menos media hora de cada día. Acostumbra a leer cuentos a su nieta de 10 años en las tardes y con ella ven películas juntas.

“Desde que declararon la emergencia no salgo de casa. No recibo invitados y uso una mascarilla para protegerme cuando mi hijo vuelve de hacer compras o cuando mi nieto -que es policía- regresa de sus labores”, relata.

Por su parte, Marco Marín, en Quito, dice que ha prohibido a su papá salir y fumar. “Se ha enojado conmigo porque no dejo que toque un tabaquito, pero le dije que me preocupo por él porque lo quiero, y se ha quedado más tranquilo”, relata.

La geriatra Carmen Sucre señala que  estos momentos son una lección de vida para todos y que “hay que tratar de adaptarnos a ellos un poco, para no crearles ansiedad y depresión.  “Cuando sufren de ello dejan de dormir y comer bien y comienzan a tener cambios conductuales. A ello se añade que muchos tienen enfermedades crónicas”, expone.

Alerta que hay que explicar a los abuelos la situación, pero también compartir junto con ellos actividades lúdicas (cartas, dominó, rompecabezas, lectura), y procurar que estén activos y animados.  (I)

Un  cuento para leer con la familia
Las historias sobre cómo estaban enfrentando la pandemia  más de 1.700 niños, padres, cuidadores y profesores en el mundo fueron consideradas para este cuento que difunde la OMS/OPS sobre el covid-19.

“¿Cómo es la covid-19?”, preguntó Sara a su mamá científica. Luego aparecen sus amigos Salen y Ario, con quienes vuela a otros parajes para enseñar a otros niños cómo combatir este virus.

Helen Patuck es la autora de “Mi Héroe eres tú”, a cargo del Grupo de Referencia del Comité Permanente entre Organismos sobre Salud Mental y Apoyo Psicosocial en Situaciones de Emergencia.

El texto puede ser descargado desde la página de la OMS. (I)

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