Responsabilidad social corporativa y las prácticas empresariales
Las niñas, niños y adolescentes poseen una energía inagotable, curiosidad, un sentido innato de la justicia, y unas ganas insaciables de aprender. Son decididos, audaces y adaptables. Si se les da la oportunidad se convertirán en los doctores, profesores, inventores y líderes del mañana. Los niños y niñas de hoy dirigirán con éxito empresas y algún día gobernarán países. Y al mismo tiempo, la infancia y la adolescencia se encuentra entre la población del mundo más excluida y vulnerable. Es esencial que todos los actores globales, gobiernos, sociedad civil, comunidades y sector privado unan esfuerzos para protegerlos y garantizar que sean capaces de sobrevivir y desarrollarse.
Las niñas, niños y adolescentes forman un grupo muy variado que refleja la diversidad de la sociedad en materia de idioma, cultura, religión, estatus social y económico, que varía desde los que más oportunidades tienen, hasta los que menos tienen debido a su condición de pobreza.
Cuando las empresas respetan y valoran todas las etapas de la infancia, fortalecen a las generaciones actuales y futuras. El impacto de la actividad empresarial sobre el niño puede ser duradero e incluso irreversible. La infancia es un periodo único de rápido desarrollo físico y psicológico, durante el cual se puede alterar de un modo permanente la salud física, mental y emocional de los niños para bien o para mal. Una alimentación adecuada, agua limpia, cuidado y afecto son esenciales durante los años de desarrollo del niño para su supervivencia y salud.
Los niños también son afectados por los riesgos cotidianos de un modo diferente y más severo que a los adultos. A causa de su fisiología, absorben un mayor porcentaje de los agentes contaminantes a los que se encuentran expuestos y, como resultado, su sistema inmune se ve comprometido y se vuelve más vulnerable.
El respeto y respaldo de sus derechos por parte de las empresas requiere tanto prevenir daños como salvaguardar de forma activa sus intereses. Al integrar el respeto y el apoyo a los derechos del niño dentro de sus estrategias y operaciones esenciales, las empresas pueden fortalecer sus actuales iniciativas de responsabilidad social corporativa en el marco de las políticas públicas que impulsan su derechos a una vida plena y al mismo tiempo avanzar los intereses de su actividad comercial. Dichos esfuerzos pueden aumentar la reputación, mejorar la gestión de riesgos y asegurar su ‘licencia social para operar’.
Apoyar a los trabajadores en su papel como padres y madres, fomentar la lactancia materna, proveer de servicios de apoyo para el cuidado diario, fomentar el empleo de los jóvenes adultos y generar talento son algunos de los pasos que las empresas pueden dar. Considerar cómo los productos y servicios pueden ajustarse mejor a sus necesidades también puede ser una fuente de innovación y creación de mercados solidarios. Finalmente, trabajar en favor de la infancia ayuda a construir comunidades sólidas y bien educadas, que son vitales para un entorno empresarial estable, y sostenido en el seno de una sociedad inclusiva.
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