El acoso callejero, una amenaza a las mujeres
Con el pasar de los años el acoso sexual callejero cada vez más salta a la palestra pública por las constantes denuncias que hacen mujeres.
En la actualidad el acoso callejero es una forma de agresión y va en contra de la libertad y dignidad de las personas. En algunos casos lo catalogan como un ‘piropo’, pero en realidad es una conducta agresiva y ofensiva.
En Ecuador y en otros países de Latinoamérica el acoso callejero se da tanto en espacios públicos como en privados. En Guayaquil el 62% de mujeres menciona haber vivido alguna experiencia o vivencia de acoso sexual, más que nada en la Metrovía. Este estudio lo realizó la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL).
Este asunto se ha convertido en un problema social porque la mayoría de las mujeres lo único que desea es caminar tranquila por la calle sin tener que lidiar con estas situaciones todos los días.
La psicóloga María de Lourdes Moncayo dice que en Guayaquil es común que las mujeres caminen por la calle y que en algún momento del día escuchen un comentario sobre su cuerpo. En algunas ocasiones no son ofensivos pero la gran parte de los hombres acosadores se exceden y llegan a lo vulgar. Para ocultar o disfrazar lo que realmente quieren decir con este tipo de comentarios sexuales utilizan el término ‘piropo’.
Nuria García, universitaria de 24 años, ha sido víctima de acoso en varias ocasiones, pero narra la que a su criterio es la experiencia más frustrante. Iba rumbo a la Universidad de Guayaquil cuando escuchó que la llamaban, volteó y era un hombre que la saludaba y le lanzaba “piropos”. Ella lo ignoraba, pero el sujeto empezó a seguirla. Al final la insultó y se fue. María Alejandra Coello, de 27 años, comenta que siempre se encuentra con tipos que le dicen ‘patanadas’.
Moncayo manifiesta que al salir de casa las mujeres se sienten inseguras. “Casi todas las féminas están obligadas a tomar precauciones para evitar este tipo de agresiones. No se puede utilizar ropa llamativa, debe evitarse los lugares oscuros. Agrega que una de las soluciones es que la mujeres no se callen.
“Deben denunciar cuando sea necesario. No se puede tolerar el maltrato verbal callejero a la mujer. Es necesario crear leyes que le garanticen su libre tránsito, sin ningún tipo de comentarios atentatorios”, señaló Moncayo. (I)
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