De forma independiente y por caminos distintos, 2 grupos de investigadores –uno estadounidense, otro danés- rastrearon el ADN de 4.000 pacientes hasta dar con el gen APOC3 y llegar a una misma conclusión: las mutaciones en este gen protegen el corazón y las arterias.
Las alteraciones detectadas no solo reducen significativamente los niveles de triglicéridos –un tipo de grasa que circula por la sangre cuyo exceso se asocia a lesiones vasculares-, sino que disminuyen el riesgo de sufrir lesiones coronarias hasta en un 40%, como publica el New England Journal of Medicine.
El gen APOC3 es especialmente activo en el hígado, donde produce una proteína que transporta los triglicéridos mediante la corriente sanguínea hasta su destino. La alteración genética es una protección natural frente al exceso de consumo de grasas.
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