Análisis
Martha Amelia Méndez, Médico Psiquiatra.
Cuando el hogar se afecta por el alcohol, el ambiente familiar empieza a girar entorno a la persona que tiene el problema de la dependencia al licor. Esto porque surgen muchos problemas de tipo económico, laboral, social o académico, que la familia debe afrontar. Entonces los núcleos familiares reaccionan de diferentes formas, pero la mayoría se vuelve codependiente, es decir, de manera inconsciente favorecen, de alguna forma, el comportamiento adictivo del alcohólico. Se deben mirar, objetivamente, las actitudes de la persona dependiente, para hacerle frente a la enfermedad, de una manera real. A veces los familiares generan culpa por las razones que tiene el alcohólico para beber.
El alcoholismo es una enfermedad crónica, quizás para toda la vida, porque tiende a presentar recaídas, como todas las dependencias. El tratamiento debe ser voluntario y es necesario que la familia apoye. Y si la familia puede recibir tratamiento para eliminar la codependencia es mejor. Esta ruptura es controlar o romper la pena, la culpa, la tristeza, quitarse las vendas y aceptar que se tiene el problema en casa, pues el consumidor se vuelve mentiroso y manipulador. Entonces es necesario lograr sistemas de apoyo continuo en la familia.
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