El Kuntur Rumi Wasi de Azuay es un santuario andino con altura

- 25 de mayo de 2019 - 00:00
Los visitantes beben un trago caliente frente a la colosal figura que mide seis metros de altura por cuatro de ancho.
Fotos: Patricia Naula / El Tiempo

En la comunidad Wasi Pampa, parroquia San Pablo de Shaglli, se ubica la Casa del Cóndor. El ave emblemática del país y de los pueblos de los Andes. Una expresión iconográfica que está ligada al origen totémico de la cultura cañari.

Una soberbia representación ornitomorfa, que se asemeja a un cóndor gigante, se levanta en el caserío de Wasi Pampa, parroquia Cañaribamba, en el cantón Santa Isabel de la provincia del Azuay.

Se trata del Kuntur Rumi Was o cóndor. Esta ave es emblemática de los pueblos de los Andes, su expresión iconográfica está ligada al origen totémico de los pueblos cañaris que estuvieron asentados en la cuenca alta del valle del río Jubones.

“La presencia imponente de esta figura lítica convirtió al lugar en un verdadero santuario andino de altura, centro ceremonial que aglutinó a grupos cañaris tempranos y tardíos”, explicó “in situ” el arqueólogo Wladimir Galarza.

A la Casa del Cóndor, ubicada en la cima de la montaña, se llega tras una caminata de una hora y media. Un grupo de unas 30 personas guiadas por Galarza y por el comunero Gabino Aucay ascendieron a ese lugar.

Alrededor de la escultura se observan además otras figuras de piedra que forman un gigantesco parque rupestre que refleja la iconografía e iconoclastia de los cañaris.

“Dentro de los mitos de origen de las etnias andinas, los dioses se volvieron piedras, entonces cuando los primitivos cañaris vieron estas gigantescas rocas, tuvieron la certeza de que los dioses se petrificaron. Desde ahí las figuras empezaron a ser adoradas, entre las más reconocidas tenemos al Fraile Rumi, pero sobre todo, al Kuntur Rumi Wasi”, explicó Galarza.

El origen de la figura

En 2011, Galarza realizó el proyecto “Delimitación Participativa de los Paisajes Arqueológicos del Valle del Río Jubones”, con apoyo del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, INPC, Regional.

De este estudio se desprende que “la figura del cóndor, si bien pareciera tener un origen natural, en su dorso se observan ciertos piquetes circulares, huellas innegables del trabajo de ‘retoque’ para dar la apariencia final a la imagen”.

El arqueólogo (foto) Wladimir Galarza explica que la escultura lítica tiene emplazados tanto al sector oriental como el occidental.

Erigida sobre piedra arenisca negra, la figura mide al menos seis metros de altura y unos cuatro de ancho.
Galarza precisó que, desde el punto de vista técnico y científico, la zona fue producto de un proceso erosivo y de la glaciación que modeló el paisaje y afectó la Cordillera Occidental y que luego fue deificado por los nativos cañaris.

“Ellos se fijaron en esta roca, que prácticamente adopta la forma de un cóndor, para hacer un tótem de origen genético de la etnia cañari, es decir, ellos se creían descendientes de ese cóndor milenario que habita en la zona”, agregó el experto.

En la cosmovisión indígena, el cóndor o “Apu Kuntur” era considerado una divinidad muy especial y era catalogado como el “mensajero de los dioses”, debido a la capacidad de su vuelo y a que habitaba en la parte “más alta del cielo”.

La ubicación norte-sur

La escultura lítica tiene emplazados al sector oriental y occidental, dos aposentos rectangulares de 2, 5 metros de largo por 2 de ancho.

Al lugar, enclavado a 3.673 metros de altitud, solo se accede a pie. Hay trayectos con sol intenso, otros con viento gélido, lluvia e inesperada neblina. (foto)

Al pie del kunturse se levantan dos estructuras arquitectónicas con muros de piedra, distribuidas sobre un eje norte-sur. “Son dos aposentos (habitaciones), uno hacia el Oriente y otro hacia el Occidente, es decir, al levante y poniente del sol y honrando al Apu Cóndor, todo esto formó parte de la iconografía y de la religión cañari”. (I)


Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: