Frutos y manjares seducen a los paladares más exigentes en Azuay

- 06 de mayo de 2018 - 00:00
Las frutas se han convertido en productos esenciales en varios de los hogares azuayos y se producen en buena cantidad en los cantones orientales.
Fotos: Fernando Machado / El Telégrafo

El sector campesino aprovecha sus tierras para producir duraznos, capulíes, reinaclaudias, peras, manzanas, entre otros productos. La cuencana, Eulalia Arízaga, transforma estas especies en dulces que son vendidos todo el año.

Para la mayoría de cuencanos no hay duda de que el “dulce de la abuela” sigue siendo el manjar más codiciado por los paladares, al igual que las frutas que se producen en la provincia del Azuay y que forman parte de la mesa de los habitantes, tanto urbanos como rurales.

“El mercado se convierte en un arcoíris debido a los colores que forman las frutas”, manifiesta Miriam Granda mientras compra uvas, granadillas y frutillas en el mercado 10 de Agosto.

Y es así que los mercados, en especial desde enero hasta marzo, están llenos de frutas provenientes de los jardines que están en los cantones de Paute, Gualaceo, Sígsig y Chordeleg.

Desde estos sitios llegan reinaclaudias, duraznos, capulíes y manzanas, frutos que en este mes ya escasean y que los campesinos de estas zonas procuran traer a los mercados.

“No hay como la manzana llamada flor de mayo, es muy sabrosa para hacer dulce o colada”, señala Angelita Flores en el mercado 10 de Agosto. Esta fruta se produce en el cantón Sígsig, como también en el sitio llamado Bulán, que pertenece al cantón Paute.

“Capulí ya no hay, lo que vendemos llega desde Ambato”, indica, en cambio, Carmen Chuchuca, vendedora en el mercado El Arenal.
“Tendremos que esperar hasta el próximo año porque al cuencano le gusta la fruta de su tierra”, indica.

Mientras tanto la empresa AgroAzuay, de la Prefectura, inicia desde el año anterior la recuperación de árboles frutales mediante capacitación práctica en podas, rejuvenecimiento y fertilización de las plantas. La meta planteada por la empresa es recuperar un promedio de 7.000 plantas en las comunidades y parroquias que tienen estas potencialidades.

Eduardo Idrovo, gerente de la empresa AgroAzuay, en su momento explicó que uno de los proyectos que tiene la empresa dentro del fortalecimiento de la producción agropecuaria es rescatar los árboles frutales.

El trabajo consiste en talleres prácticos y teóricos sobre poda, rejuvenecimiento, fertilización y tratamiento de las diferentes enfermedades en las plantas frutales, tales como manzana, durazno, pera, entre otras.

Con esto se garantiza una mejor producción de las especies, lo cual repercute en mayores ingresos económicos para las familias beneficiadas.

“Nuestros campos antes producían mucha fruta, pero la falta de experiencia en el cuidado de las plantas y el nulo apoyo de las autoridades provocaron que con el tiempo las mismas envejecieran”, dijo Idrovo al mismo tiempo que agregó que las plantas murieron y que las pocas que quedaron bajaron totalmente su producción.

Con los frutos azuayos, Eulalia Arízaga produce en época de carnaval hasta 47 dulces que son muy consumidos por los cuencanos.Con los frutos azuayos, Eulalia Arízaga produce en época de carnaval hasta 47 dulces que son muy consumidos por los cuencanos.

De la fruta, los mejores dulces

En Cuenca se puede disfrutar de sabrosos dulces hechos a base de frutas que producen los campesinos de la provincia del Azuay.

Eulalia Arízaga trabaja durante todo el año haciendo dulces de frutas de los campos azuayos. Entre estos encontramos, por ejemplo, el dulce de higos. Primero se desagua el higo varias veces, luego se lo pone a hervir con miel fresca de caña y canela, posteriormente se lo deja reposar varios días con esta miel en ollas de barro o dulceras y finalmente se sirve con queso fresco y miel luego de las comidas típicas descritas. Otro manjar es el dulce de durazno, tradicional en las fiestas de carnaval.

Se sancocha al durazno en miel de azúcar con canela y hojas de naranja. También está el dulce de leche, cuya  preparación es un poco laboriosa, ya que la leche debe hervir con el azúcar por más de cuatro horas hasta que se espese. Si se le agrega coco se obtiene otra variedad de dulce. El dulce de zapallo o limeño hoy se integra a las cartas de los restaurantes.

Se basa en variedades de calabazas hervidas con azúcar o panela y canela, con su propia corteza.

“En época de carnaval hago 42 variedades de dulces y todo se vende”, indica Arízaga, agregando que incluso va el producto a los EE.UU., donde residen compatriotas.

La mujer señala que hay temporadas en que baja la venta, como en este mes, cuando el producto no es consumido. “Por eso ahora hago solamente siete clases de dulces”, indica. (I)

Los mercados de Cuenca se han convertido en las despensas para poder surtir los mejores frutos que llegan desde distintos sectores del Azuay.Los mercados de Cuenca se han convertido en las despensas para poder surtir los mejores frutos que llegan desde distintos sectores del Azuay.

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