Las ciclovías de Cuenca carecen de conectividad

- 15 de marzo de 2019 - 00:00
La Av. 10 de Agosto, sur de la capital azuaya, cuenta con uno de los carriles más largos de ciclovía, pero es también el más obstruido de la ciudad.
Foto: Rodrigo Matute / EL TELÉGRAFO

Activistas e investigadores coinciden en que una mínima porción de la población utiliza la bicicleta, porque no hay ninguna garantía de seguridad.

Pese a que existen 30 kilómetros de ciclovías en Cuenca, estas son poco utilizadas. Jaime López, del colectivo, Bicicuenca, considera que solo el 2,5% de la población de la ciudad emplea este medio como forma de transporte permanente.

Las rutas creadas, en especial en el sur de la capital azuaya, aún permanecen subocupadas. “Todavía hay peligro, a veces los conductores no respetan los semáforos”, explica Wilmer Cando, que emplea la ciclovía de la avenida Solano.

“Hay otra cosa, destaca, vengo desde la avenida Loja, por la Don Bosco, donde no hay ciclovía arriesgándome, porque los conductores no respetan nada”.

Para López, no hay un proyecto en el que las ciclovías se comuniquen con otros espacios de la ciudad o incluso entre rutas.

El activista reprocha que tampoco existe un programa que incentive el uso de las rutas. Agrega que las veredas no dan seguridad al peatón, por lo tanto, los ciudadanos prefieren movilizarse en carro, que es lo que desordena la ciudad.

El ciudadano Walter Suárez afirma que la ciclovía de la avenida 10 de Agosto, incluso, está deteriorada. “Este espacio muy pocos respetan, la ruta es utilizada para estacionar vehículos. Las señales están desapareciendo”.

Para Daniel Orellana, del programa de investigación LlactaLAB de la Universidad de Cuenca, por la falta de una buena conectividad y diseño   el número de usuarios no es mayor. “A nivel de las intersecciones las ciclovías tienen un diseño erróneo, por lo tanto necesitan ser mejoradas”, opina el investigador.

Otra de las razones por la poca utilización es que no fueron diseñadas como redes, es decir, que se conecten unas con otras, de ejemplo puso la ciclovía de la avenida Solano que no tiene conexión con ninguna calle paralela.

Orellana destaca, sin embargo, que personas en sillas de ruedas usan los espacios con grandes beneficios. (I) 

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