Las calles céntricas del cantón estaban llenas

50 mil turistas despidieron ayer a los 'diablos' en Píllaro

- 07 de enero de 2016 - 00:00
Una ciudadana no perdió ayer la oportunidad de bailar con uno de los ‘diablos’, durante el cierre de los festejos en Píllaro.
Foto: Roberto Chávez/El Telégrafo

Visitantes nacionales, colombianos y de Estados Unidos aplaudieron a los enmascarados en su última intervención.

Como ocurre cada año la popular Diablada Pillareña, principal celebración del cantón Píllaro, ubicado a media hora de Ambato, se realizó del 1 al 6 de enero.

Alegres danzas, vestidos y caretas de personajes infernales, platos típicos, artesanías y música, convocaron esta vez a cerca de 50 mil personas de diferentes ciudades del país y naciones vecinas, según estimaciones del Departamento Municipal de Cultura.

En seis días en las apacibles calles del cantón tungurahuense, destacado por su producción agrícola y ganadera, se exponen y venden figuras de madera y hojalata, máscaras de diablo, gastronomía local y literatura histórica de los orígenes de esta fiesta.

En los alrededores de la iglesia, parque Central y edificio municipal,  coloridas, bulliciosas y juveniles comparsas deleitan al público con danzas ancestrales, bailes populares y representaciones cotidianas.

Édison Guachamín, representante de la Unidad Cultural del Cabildo, destacó la visita de miles de personas de diferentes puntos en los seis primeros días del año. “El número de foráneos es el mismo desde 2013. En esta ocasión hubo una importante concurrencia de turistas colombianos, norteamericanos y europeos, quienes se divirtieron con las ocurrencias de los diablos, guarichas, caporales, capitanes y otros integrantes de las partidas’’, dijo el funcionario.

El fin de semana se registró una concurrencia masiva de visitantes de Guayaquil, Quito, Cuenca, Ibarra y Manta. Cada parroquia del cantón, como Rocafuerte, Santa Marianita y Tunguipamba, tiene su propia partida y delegación de danzantes cuyos principales protagonistas son los diablos.

Con varios meses de antelación hábiles artesanos confeccionan la vestimenta, calzado, adornos y caretas de belcebú, luzbel, behemot y otros personajes infernales que participan en los desfiles. “Lo más impresionante son las máscaras que se elaboran con cuernos de toro y cabra, pelaje de oveja, picos de aves y ojos de varios animales. Esta tradición data del siglo XVII, cuando jóvenes de barrios altos enamoraban a sus vecinas, cuyos padres ahuyentaban a los pretendientes con horripilantes antifaces de calaveras, criaturas míticas y fantasmas”, dijo Luis Lara, historiador pillareño.

El cronista explicó además que de allí nacieron las legiones, grupos de enmascarados cuya indumentaria emula a la muerte. Con el tiempo los grupos de danzantes evolucionaron y que en la actualidad se conocen como las partidas, con un repertorio dancístico en el que predominan los bailes tradicionales y comparsas al ritmo de bandas populares.

Último día de fiesta

Tras cinco días de bailes, la diablada llegó ayer a su final. A las 09:00, estudiantes de los planteles educativos Los Andes, La Unión, La Inmaculada, Jorge Álvarez y otros, recorrieron las céntricas calles con jocosas comparsas como evento previo al desfile mayor de ‘diablos’, que se realizó a partir de las 13:30.

‘’Este acto tiene una particularidad, pese a tener danzantes diablos. Los principales protagonistas son los personajes de la legión, con el fin de demostrar a los turistas los orígenes de la fiesta. En este participan estudiantes primarios y secundarios y preparan el ambiente para el último desfile de la diablada’’, señaló Édison Guachamín.

Mientras que en cada parroquia las partidas se preparaban para el recorrido final con comida, brebajes especiales y mucha fe.

“Pese a que las criaturas infernales son las protagonistas, no hay que olvidar que esta fecha coincide con la festividad católica de Reyes Magos y la finalización del recuerdo de los Santos Inocentes, por lo que la diablada, además de ser una tradición sincrética entre animismo indígena, tradición pillareña y cristianismo, es una ocasión para empezar el año espantando a los malos espíritus y energías negativas”, explicó Francisco Ibáñez, anciano pillareño.

A las 13:00, bajo un sol intenso, empezaron las comparsas frente al parque Central, donde estaba  la tribuna. La ciudadanía aplaudió y vitoreó a los danzantes. “Lo más impresionante de la fiesta son las espantosas y artísticas máscaras. Cada año vengo con mis hijos y nietos a disfrutar con la imaginación y destreza de los artesanos”, indicó Gabriel Salinas, guayaquileño.

Como él, cientos de turistas se ubicaron cerca del Municipio para observar los bailes y jocosas ocurrencias de las comparsas. Después de dos horas de música, alegría y color, los espectadores llenaron  los comedores como el patio del mercado San Juan, el local San Miguelito y restaurantes que ofrecían fritada, carne de pato, cuy asado y yahuarlocro. (I)

Las calles del cantón tungurahuense estuvieron invadidas de ‘demonios’ y de turistas. Foto: Roberto Chávez/El Telégrafo

DATOS

La Diablada Pillareña es considerada como una expresión cultural única en Ecuador. En ningún otro cantón se organiza un evento con estas características.

El origen de esta fiesta es incierto, algunos historiadores consideran que es el recordatorio de un levantamiento indígena ocurrido en 1898 y la incineración de documentos en la plaza San Juan.

Otros atribuyen el inicio a una querella entre vecinos de los caseríos pillareños Marcos Espinel y Tunguipamba. Los primeros cortejaban a las mujeres de los segundos y estos últimos se disfrazaron como diablos.

Fiestas similares a la pillareña se organizan en Oruro (Bolivia), en febrero, en honor a la Virgen María del Socavón. También en Puno (Perú) y está asociada a la veneración de la Virgen de La Candelaria. Además, en las poblaciones de Naiguatá, Chuao y Yaré en Venezuela. (I)

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