Portovelo quiere hacer de las ruinas un museo

- 20 de diciembre de 2015 - 00:00
El proyecto del museo de sitio incluye la construcción de un puente colgante sobre el río Amarillo para unir el complejo minero con otro sector de Portovelo, la vía al sector de Lourdes.
Foto: Néstor Espinosa / El Telégrafo

En un espacio de 2 hectáreas se levantará un parque temático para contar la historia de la explotación aurífera en Ecuador y la lucha obrera de este cantón orense, declarado Patrimonio Cultural e Histórico. El complejo industrial fue saqueado a finales de la década del noventa; incluso el castillo, símbolo de la ciudad, fue derribado y sus hierros robados. De algunos sectores del campamento aún se extrae oro.

Las montañas que rodean el valle son desérticas: laderas rocosas en las que solo crece hierba. En verano, por su color marrón, se asemejan al lomo de una mula, aunque no siempre fueron así. Fotografías antiguas muestran una espesa vegetación que ni los más viejos de hoy conocieron.

Durante los largos años de explotación minera en Portovelo se utilizaron millones de árboles, no solo de esta zona, sino también de otras del país. El motivo de aquello era que las minas debían ser forradas con madera para evitar que se derrumbaran.

Ese daño ecológico generado en más de 50 años de explotación de la South American Development Company (Sadco 1896-1950) es evidente e irreparable, pero también hay otra consecuencia, no tan visible, pero igualmente devastadora: la contaminación por metales pesados.

Con esos antecedentes parecería paradójico que los portovelenses se enorgullezcan de ese pasado y trabajen para levantar un museo con las ruinas dejadas en 1950 por la Sadco, que luego fueron usadas por la compañía CIMA hasta 1980.

Iván Cruz, jefe de la Unidad de Desarrollo y Ordenamiento Territorial Urbano del Municipio de Portovelo, uno de los promotores del proyecto de construcción del museo de sitio, aclara que no se trata solamente de recordar ese pasado destructivo, sino de todo lo que estuvo asociado a él.

“La historia de Portovelo es más rica que eso y el país debe conocerla”. Añade que no se puede negar que los estadounidenses (Sadco) trajeron tecnología que hasta hoy no puede ser superada en producción.

Al igual que Cruz, el poeta y activista cultural Roy Sigüenza se emociona al pensar en las ventajas que una obra como esa traerá a la ciudad. “Estas ruinas son como oro mismo para Portovelo”.

La ciudad es cuna de los movimientos y luchas obreras. “Una lucha que no conocía de género”, resalta, por su parte, el cubano Máximo Gómez, museógrafo y estudioso de patrimonio inmaterial, en referencia a mujeres (como Rosa Vivar), protagonistas de la lucha por los derechos de los trabajadores de la minería. Gómez trabaja en el rescate del patrimonio del cantón orense.

Iván Cruz justifica el proyecto con fragmentos de la historia: “En la época de la Sadco, desde aquí se ponían los presidentes del país”.

Cuenta, por ejemplo, que a principios del siglo XX las comisarías nacionales solo funcionaban en capitales provinciales, sin embargo, Portovelo era una excepción. Entre los documentos rescatados de esa Comisaría Nacional hay denuncias en las que se menciona que, debido a los accidentes en las minas, cada año morían hasta 500 personas.

“En Portovelo hay mucha trascendencia nacional que se desconoce. El país se ha construido sobre la base de mucho sacrificio de esta tierra”, recalca Gómez. Portovelo da una lección en el encuentro de etnias, ya que gente de todo el país y del mundo llegó a trabajar aquí.

Francisco Darquea es uno de los pocos portovelenses que puede ofrecer un testimonio vivo de la época de la Sadco y luego de la CIMA, debido a que trabajó para ambas. Darquea, quien ya supera los 90 años, se queja de que las estructuras industriales de la Sadco estén en ruinas.

Aunque lamenta que el complejo haya sido saqueado y destruido, al mismo tiempo se muestra emocionado con la idea de que se edifique un museo y se conozca la historia minera de la zona.

El proyecto

El proyecto de un museo de sitio sobre la historia de la minería en Ecuador no es nuevo. Iván Cruz explica que en la década del 80, cuando dejó de operar la compañía CIMA, el Ministerio de Energía y Minas rescató algunos aparatos que transportó a Quito para edificar esa obra en algún momento.

De lo que fue el campamento minero de Portovelo se mantienen unas 2 hectáreas de ruinas sobre las que se levantará el museo de sitio.

El bosquejo, que ya ha sido estudiado con el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, Regional 7, incluye la construcción de camineras, áreas verdes, un puente colgante, un espacio para la documentación y un centro cultural, entre otras obras complementarias, incluida una figura femenina gigante elaborada con los hierros rescatados, como homenaje a las mujeres protagonistas de la lucha obrera.

“Insistimos en perpetuar a Portovelo como patrimonio cultural e histórico de Ecuador”, manifiesta Iván Cruz, con la firme convicción de que el museo es una de las mejores formas de hacer realidad ese sueño. (I)

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