Guaranda cuenta con provisión de la píldora del día después

09 de abril de 2013 - 00:00

La píldora anticonceptiva de emergencia, también llamada  del día después,  empezó a repartirse en el país en  2008, tras la entrada en vigencia de   la actual Constitución, que garantiza el acceso a métodos de contracepción. Actualmente, por ejemplo, se la provee a  los adolescentes  previa consejería gratuita para ellos y sus padres en las direcciones de salud y centros afines.

En el cantón Guaranda (Bolívar), se han repartido casi 1.000 pastillas en las 18 unidades  de salud de la ciudad. Y en caso de ser necesario, se pueden obtener más a través de la Dirección Provincial de Salud.  El número de pastillas fue establecido de acuerdo con el número de mujeres en edad fértil  que viven en la ciudad.  Pasados los 11 años, a una persona ya se la considera físicamente capaz de concebir.

“Nosotros estamos capacitados, especializados y autorizados para entregar la píldora. Debemos estar claros  que la pastilla se la toma antes de que exista fecundación y que no es abortiva”, explicó Manuel Sanipatín, a cargo de la Dirección Distrital de Salud de Guaranda. El funcionario consideró que la desinformación tanto en adultos como en jóvenes  causa confusión. “Es necesario que conozcamos  cómo funciona nuestro cuerpo. Aún necesitamos reforzar charlas y campañas sobre el uso y el funcionamiento de la píldora en padres de familia, docentes y, sobre todo, adolescentes”, manifestó Sanipatín.

Pero algunos sectores de la sociedad no están de acuerdo con la entrega abierta de la píldora, pues creen que se está dando paso a una explosión sexual en los menores de edad. “No sé cuán conveniente sea; los jóvenes podrían abusar de la pastilla y de sus cuerpos”, manifestó Claudia Yánez, madre de familia.

Por su parte, Iván Salazar, un padre,  cree que la educación y la comunicación dentro de la familia son actos fundamentales para no tener que acudir a este tipo de métodos. “El que vivamos en épocas muy aceleradas, donde el Internet bombardea de información a la gente, no quiere decir que los padres de familia dejemos a nuestros hijos hacer las cosas a su voluntad; debemos hablar las cosas como son, sin tabúes ni misterios, en este caso sobre el sexo”, manifestó el ciudadano.

Entre tanto, las instituciones educativas están realizando charlas de conocimiento y prevención, con el fin de reducir el número de embarazos prematuros.

Bridgite M. de 17 años, se convirtió en madre a los 16. Actualmente  estudia en el tercer año de Bachillerato. Cree que si hubiera sabido sobre la píldora de emergencia en la época en que quedó embarazada, lo más probable es que la hubiera tomado. “Pero hoy soy feliz con mi hijo. Mi novio (él también tiene 17 años) y yo tuvimos el apoyo oportuno de nuestras familias”, explicó Bridgite. Sin embargo, está consciente de que después de ser madre, la vida le cambió; ahora tiene más responsabilidades tanto económica como personalmente.   

La píldora se la entrega directamente (sin necesidad de receta médica) y de forma exclusiva en los centros y subcentros de salud y en las direcciones provinciales.
“Aquí, los profesionales estamos preparados para conversar con los padres de familia y con los adolescentes. Así que hago un llamado a la ciudadanía para que se acerque y despeje todas sus dudas”, finalizó Sanipatín.     

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