Existen alrededor de 100 cámaras para vigilar a los animales de la zona

Un 'pequeño Yasuní' en el noroccidente de Quito

- 03 de septiembre de 2016 - 00:00
Para llegar puede tomar los buses interparroquiales que salen desde La Ofelia. El pasaje cuesta hasta $ 2,50.
Foto: Álvaro Pérez/El Telégrafo

Cinco parroquias de la capital integran el Circuito del Oso, un atractivo que comprende más de 66.000 ha.

A una hora de Quito se esconde un “pequeño Yasuní”, como lo bautizaron los guías que continuamente visitan la zona. Se trata del Corredor del Oso Andino, que alberga a especies de flora y fauna, las cuales regularmente solo están en la región amazónica. Nanegal, Nanegalito, Minas, Calacalí y Nono son parte de este corredor natural y turístico en Pichincha, en donde los visitantes pueden observar diversos tipos de orquídeas, cedros, laureles, además de tucanes, armadillos, colibríes, serpientes, pumas y tigrillos.

Sin embargo, el gran atractivo de este circuito, de 66 mil hectáreas, son los osos andinos. “Divisarlos es complicado”, anticipa René Lima, guía nativo, porque viven en zonas aisladas.

Santiago Molina, investigador asociado de la Universidad San Francisco de Quito y del proyecto Quito Tierra de Osos, asegura que en las 5 parroquias habitan cerca de 50 mamíferos. A pesar de ello, en el corredor Cotacachi-Cayapas-Illinizas, que comprende más de 200 mil hectáreas, habrían cerca de 200.

Según Lima, este atractivo pasa casi desapercibido por los turistas, quienes para llegar a las playas de Esmeraldas y Manabí lo recorren por la vía Calacalí-La Independencia. Dentro de este ‘pequeño Yasuní’ sobresalen 4 reservas ecológicas: Pahuma, Armadillo, Bellavista y Maquipucuna, las cuales fueron reforestadas tras sufrir, hasta hace 18 años, la tala indiscriminada de árboles maderables.

La primera está situada en el kilómetro 43. Con una extensión de 600 hectáreas alberga 300 tipos de orquídeas, de las 4.500 que existen en la capital. En este lugar se practica canyoning y ecoturismo. Mientras que en Armadillo, situada un kilómetro más abajo, se puede observar a los colibríes. Bellavista, en cambio, recibe a turistas e investigadores, quienes pueden apreciar cerca de 400 especies de aves. El atractivo está situado en el kilómetro 52 de la vía Calacalí-San Miguel de Los Bancos. En la

Reserva Biológica Maquipucuna se pueden observar más osos. Las horas propicias, según Rebeca Justicia, una de las administradoras, son de 08:30 hasta las 11:00; y desde las 15:00 hasta las 17:30.

Verónica Arias, secretaria metropolitana de Ambiente, cree que hasta el 2050, estas reservas serían zonas de amortiguamiento frente a los 2 o 3 grados de temperatura que aumentarán en el planeta. (I)

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