Grafitis en intercambiador rescatan la identidad cultural de Carapungo

- 16 de junio de 2018 - 16:06
Carlos Calderón (izq.) y Carlos Villavicencio dialogaron de los resultados del proyecto de arte urbano.
Foto: Álvaro Pérez / EL TELÉGRAFO

Los pasos deprimidos de Carapungo lucen distintos. Lo que antes eran fríos y simples murales llenos de rayones y garabatos, ahora se convirtieron en un lienzo para los artistas urbanos, mejor conocidos como grafiteros.

Desde hace un mes, conductores y transeúntes no pueden pasar por alto los dibujos que se plasmaron en esta parroquia, ubicada al norte de Quito.

Una de las figuras más llamativas es la que evoca a las piezas de mazapán, un ícono de la localidad cuyos artistas emplean este material para crear asombrosas y decorativas formas.

En mayo pasado, la Asamblea Nacional declaró al mazapán Patrimonio Cultural Intangible del Ecuador. De ahí que los habitantes aprovecharan el instante para incluir a las figuras dentro del paisaje urbano de la parroquia.

"Los grafiteros pintaron los diseños emblemáticos de nuestra parroquia y eso nos gusta porque aporta en nuestra identidad que tiene más de 120 años", expresó emocionado Carlos Calderón, presidente de la Unión de Artesanos de Calderón.

Este es un proyecto más amplio, pues busca un ornato en los espacios públicos de la ciudad. La Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop) emprendió este trabajo para modificar la configuración de un mural en el Intercambiador de Carapungo, con la participación de más de 10 colectivos urbanos del sector.

El Intercambiador de Carapungo fue el primero de los puntos elegidos como escenario de artistas urbanos, quienes plasmaron varias temáticas de acuerdo a las vivencias y memoria histórica de cada sector, explicó Paola Hidalgo, directora de comunicación de Epmmop.

Este proyecto pretende que los grafiteros se vinculen con la comunidad local para que conozcan sobre la identidad de su sector. De esta forma los artistas urbanos crean un concepto que lo plasman en los pasos a desnivel.

En este mismo sector se crearon otros murales. Un ejemplo es el concepto que enmarca algunos elementos como la tierra, la siembra y la abundancia, unidos en cosmovisión ancestral.  Estos objetos se unieron a través de la descomposición de un Mandala creado en base a una Chakana lunar, símbolo de fertilidad y abundancia.

Carlos Villavicencio, integrante del Colectivo Cultural de la Calle, dedicado a los temas de gestión de las culturas urbanas, aseguró que hubo una buena respuesta por parte de los grafiteros locales.

Villavicencio detalló que se identificaron a 30 chicos dedicados a esta actividad; muchos de ellos pertenecen a la organización Colectivo Cultural Guarida Secreta que son los que mueven el arte urbano de Carapungo.

Tras un acercamiento, conocieron el proyecto con el que tuvieron además un intercambio de ideas con los habitantes.

Hidalgo aseguró que estos trabajos se replicarán en distintas fases, ya que está prevista la intervención de nueve intercambiadores, entre estos el Puente de El Guambra, en la avenida Atahualpa, El Labrador, San Blas, el intercambiador de la Universidad Central. En este último punto, personal de Epmmop cumple con una limpieza integral para dejar listo el espacio para que sea pintado.

La siguiente semana los miembros del Colectivo Cultural dialogarán con los estudiantes de la Universidad, especialmente con los alumnos de la Facultad de Artes, quienes serían los encargados de realizar los bocetos, bajo un concepto que evoque al aire.

Hidalgo y Villavicencio coincidieron que socializar con los artistas urbanos es una forma de crear espacios para que expresen su ideas sin caer en expresiones vandálicas. Y sobre todo, la ciudadanía se apropia y cuida las áreas regeneradas. (I)

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