15 mil habitantes de Calderón se benefician con el alcantarillado

13 de agosto de 2012 - 00:00

Los moradores de 15 barrios de la parroquia   Calderón esperan que  inicen  las obras de la red de alcantarillado después de más de 20 años.

Diego Puebla (24 años)  vive en el barrio San Juan Alto desde que nació. Él cuenta que el barrio poco a poco ha   mejorado. Recuerda que cuando era pequeño   jugaba entre los árboles y grandes extensiones de terrenos vacíos, pero ahora la población ha aumentado.  “Ya necesitábamos que nos atiendan, ya no somos un barrio marginal, necesitamos tener todos los servicios”, cuenta el morador.

El pasado 14 de julio, la Empresa Pública Metropolitana  de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps) entregó el anticipo, al contratista,  del pago de las obras para los  barrios  San Juan Alto, Jesús del Gran Poder Primera Etapa, Divino Niño, Jardines de Babilonia, Bello Horizonte, etapas 1, 2 y 3; Bello Horizonte,  séptima etapa; San Marcos, San Arsenio, Los Ángeles, El Clavel 1, San Martín y Pinos 1.

Hasta el momento la obra ha avanzado un  8% el objetivo es construir  8.268 metros de tuberías, 157 pozos de revisión y 205 conexiones domiciliarias de alcantarillado. La obra culminará en julio del próximo año. “Si no existe  ninguna eventualidad”, explicó un funcionario de la entidad.

Al llegar a estos  sectores que serán intervenidos   se observan   largas calles cubiertas de polvo. El viento   forma pequeños remolinos que levantan la tierra y se combinan con  el ambiente.  El clima seco no ayuda a que la tierra se asiente, porque no llueve  seguido en el sector, y en época de verano la situación empeora. Los que  sufren más son los niños, a quienes   les afecta  las vías respiratorias y provoca alergias.     

Según Teresa Carrión (47 años), moradora del barrio Jesús del Gran Poder, primera etapa,  cuando inició la construcción de su casa era una de las primeras en ese barrio, hace más de 12 años. 

“Pensaba cuánto se demorará la llegada de las obras de servicios básicos, pero con el trabajo de las directivas y hacer los trámites juntos ha permitido que ahora vayamos a tener alcantarillado. También nos están instalando el servicio eléctrico y ya contamos con teléfono e Internet. Estamos mejorando”, se esperanzó.

Carmen Martínez (35 años), también moradora del barrio Jesús del Gran Poder, primera etapa, compró su terreno hace más de 8 años y empezó a construir 3 años después.

Recuerda que el barrio no tenía ningún servicio básico, el agua la cogían en tanques, hasta que les dieron los ductos para el líquido, la energía eléctrica la obtenían de los barrios cercanos, un medidor era compartido por más de cinco familias, en la calle  principal, que lleva el mismo nombre del barrio, se veían los cables de luz colgados en maderos.

“Era una maraña de alambres, parecían tallarines, pero por ser pobres no teníamos otra opción que aguantar”, indica.
Agrega que lo que más le molestaba era que las aguas negras  que salían de las tuberías de su casa humedecía las paredes.

Varias cuadras más allá está el barrio  Divino Niño. Una moradora del sitio, Gloria Ramos, cuenta que ella construyó unos  pozos sépticos  profundos, pero que en los cinco años que tiene su construcción parece que se ha llenado, lo que emana fuertes olores y, sobre todo, remoja  la vivienda. “Cavamos el pozo lejos de la casa, pero el líquido   se penetra en la tierra y moja las paredes, las llena de moho y salitre”, relata.

A esto se  suma el agua que baja de las casas contiguas, pues lo que desechan  las lavanderías llega  hasta la pared de su cerramiento y causa daños. Ella espera con alegría que la nueva obra    evite que su vivienda  se siga deteriorando y corra el peligro, al menos, de caerse.

Según datos de la Epmaps,  la cobertura de agua potable en los sectores  rurales es de un 90,36%, en urbanos es de un  96%   y de las redes de alcantarillado es de 96,29%  y en el sector urbano es de  76,56%.

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