Se escoge al más débil

- 09 de julio de 2018 - 00:00

El bullying quiere decir acoso, agresión, abuso psicológico o físico.

El acosador siempre va a escoger a un joven débil o a un estudiante que tenga algún defecto. Por ejemplo, que usa lentes o audífonos, que es muy delgado, que es obeso, siempre buscan una causa para acosarle.

El acoso se da en la adolescencia, pero principalmente en la infancia y es la etapa más peligrosa, pues para todas las cosas, la raíz del hombre es la infancia, no todo aprendemos en la juventud.

El bullying y el ciberbullying es igual de grave, aunque muchas veces se utilizan las dos cosas, porque ahora los niños tienen más posibilidad de usar el celular. Hemos tenido casos delicados, graves, especialmente de mujeres que son acosadas por los varones, hasta el punto de amenazarles con dañar incluso a su madre o padre.

Existe una ley concreta de la Unicef donde se desprende que el abuso contra los niños, sea físico o psicológico, será totalmente sancionado. Nosotros, como psicólogos tratantes de niños y jóvenes, no hemos conocido que haya una normativa que pueda frenar en escuelas y colegios esto que se detecta todos los días y todos los años lectivos.

Tras las denuncias presentadas por los padres, la Fiscalía pide que reciban ayuda psicológica, sea el acosador o la víctima. Desde septiembre de 2017 hasta mayo de 2018 se registra solo en un centro 242 casos de bullying. El asunto se ha ido de las manos y algo tiene que hacerse.

En algunas ocasiones hemos hablado con autoridades de los centros educativos y nos han dicho que no pueden hacer nada, porque no tienen un reglamento que permita expulsar al acosador. Se envían sugerencias al Ministerio de Educación, información de lo que sucede en las escuelas y colegios, pero nunca se tiene una respuesta.

Una idea genérica entre los profesionales de la psicología es que en realidad cuando crezca y dé su fruto, estaremos ya vencidos, como está pasando ahora: un hombre que llega a discriminar a la esposa, a golpearla, a lanzarla al piso y que llega inclusive al femicidio.

En gran porcentaje será porque él sufrió de bullying cuando fue niño. La violencia es el resultado, el fruto, el efecto de no haber tomado medidas a tiempo.

Han pasado décadas en las que pudimos distinguir el bullying y hoy tenemos hasta el crimen organizado. Hay casos en los que cuando los delincuentes caen presos, sus abogados piden estudios de psicología y allí se determina que, mirando
desde su infancia, esa persona tiene mucha conexión con el acoso escolar.

Podemos frenar esto evitando peleas entre padres en presencia de los hijos; concienciando a los niños, niñas y jóvenes de no actuar con el sentimiento de odio o venganza; enseñándoles valores e implementando programas de prevención en las escuelas y colegios. (O)

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