¿Por qué pierde fieles la Iglesia católica?

- 31 de diciembre de 2018 - 00:00

No existe una sola razón que explique este fenómeno, sino varias. Pienso que existen razones internas atribuidas a la propia institución, razones personales de los miembros de la Iglesia y razones ligadas a los intereses políticos.

En cuanto a las primeras, es muy conocido, sobre todo en ciertos grupos de jóvenes, razones ligadas a la propia organización jerárquica de la Iglesia, actuaciones históricas no muy acertadas, su estilo dogmático tradicional de presentar la doctrina, ciertos temas relacionados con la moral sexual, la estructura patriarcal dominante (que equivale a la ausencia de la mujer en los puestos directivos), por señalar solo algunos de los ejemplos que son más mencionados por los jóvenes, sobre todo en el ámbito universitario.

Las razones personales son muy complejas. Mencionaré algunas que considero relevantes. En primer lugar, la religión católica ha tenido mucho que ver con la familia. Ha sido por mucho tiempo algo así como una “herencia familiar”, en la que las personas son bautizadas desde muy pequeñas.

En muchos casos, con una escasa formación en lo que significa ser cristiano al estilo de Jesús de Nazaret. En la mayoría de los casos, la práctica se ha ceñido a ciertos sacramentos, como la eucaristía, el matrimonio, etc. No ha significado un profundo estilo de vida comprometido. No faltan aquellos que echan de menos una Iglesia dominante, con riqueza y fama, ligada a los grupos de poder económico y político.

Desde hace ya algunos años, sobre todo a partir del Concilio Vaticano II y en América Latina la Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Medellín -estamos celebrando ahora los cincuenta años-, la Iglesia católica dio un giro en su compromiso con los más pobres. No podemos dejar de mencionar en Ecuador a personajes como monseñor Leonidas Proaño.

Este hecho hizo que aquellos que siempre vieron una Iglesia ligada al poder buscaran otras alternativas. No faltaron políticas externas para potenciar la difusión de grupos religiosos más emotivistas y menos comprometidos con la realidad de nuestro pueblo. Y en la actualidad estamos viendo surgir en América Latina a facciones políticas de extrema derecha ligadas a dichos grupos religiosos.

Por último, no quisiera dejar de mencionar características muy propias de nuestro contexto posmoderno: un individualismo atroz, un relativismo absoluto, un subjetivismo exacerbado, un consumismo excluyente... características reñidas con un estilo de vida más evangélico. (O)

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