El machismo en divorcios

- 09 de septiembre de 2019 - 00:00

¿El divorcio es un problema o una solución? Yo lo veo como una solución a problemas de pareja y personales que no se han resuelto. Un conflicto de pareja puede ocurrir a cualquier edad.

Se tiende a decir que las personas acuden al divorcio como una solución fácil, sobre todo en la juventud. Pero pasados los 40 o 45 años, las personas entran en la llamada “crisis de la edad media”, en la que también se cuestionan ‘¿qué persona me está acompañando?’. No importan los años de matrimonio que tengan, analizan y muchos llegan a la conclusión de que la persona que les acompaña no es la indicada para llevar adelante la relación.

Ahora, es necesario plantearse ‘¿qué significa ser pareja?’. Algunos llegan con mentalidades caducas al matrimonio, que fueron impuestas por sus padres. Hay que saber que los hombres y las mujeres ya no tienen las mismas funciones de pareja que antes.

Las mujeres hemos hecho cambios importantísimos: hasta hace pocos años, ellas necesitaban el permiso del papá  o del esposo para salir del país. Eso implicaba que el marido era su dueño.

Estos cambios psicológicos, sociales, culturales y políticos de las mujeres no están acompañados de los cambios que deberían presentar los hombres. Los maridos todavía quieren llegar al matrimonio en una posición machista en la que esperan que ella resuelva todo en el ámbito doméstico. La mujer ya no busca un esposo, un compañero con quien dividir las tareas del hogar.

El machismo cumple un rol fundamental para que los divorcios hayan aumentado. Las mujeres quieren conformar un equipo con su pareja, mientras que los hombres, en Ecuador, todavía mantienen ideas patriarcales.

Lo importante es la educación en la edad temprana de los niños para que se entienda que el hombre no es el único proveedor económico de la familia.

Hay tres enlaces para entender lo que significa ser pareja: 1) el ámbito intelectual en que la pareja funcione más o menos igual para que se facilite la comunicación; 2) los sentimientos, para que exista un interés por el otro; 3) lo placentero, que es todo lo hecho por el equipo juntos, desde cocinar hasta lo sexual.

Los tres enlaces se construyen y alimentan por ambos.

Después de la educación a edad temprana y previo al matrimonio, las parejas deben tomar en serio la prevención. Eso implica tomar entre cuatro o cinco sesiones de pareja para analizar si existen los enlaces, cuál es el más fuerte, cómo fortalecer los débiles, qué hacer en lo cotidiano para que los enlaces se vayan construyendo.

Sin embargo, si las parejas no pusieron empeño en la prevención, también es recomendable que acudan a terapias para que tengan una atención sicológica y así cuenten con ayuda en la superación de los problemas. (O)

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