2006: Zizou, el cabeza

- 16 de junio de 2018 - 00:00

Las perspectivas eran negras para Ecuador en diciembre de 2005, cuando el sorteo para Alemania 2006 la dejaba en el grupo A con la anfitriona, Costa Rica y Polonia, que apenas dos semanas antes había goleado a la “Tri” en un amistoso. Pero si hay un partido memorable de Ecuador en sus tres mundiales, es ese 2-0 con gol de Carlos Tenorio y un pase de la muerte de Kaviedes para Agustín Delgado. Ahí se decidió el paso a octavos, lo más lejos que ha llegado la Tricolor hasta la fecha.

Alemania iba con paso firme en busca de la copa en casa. Italia acabó con su sueño en semifinales, pero el partido realmente atractivo del anfitrión había sido el de cuartos contra Argentina. La Albiceleste estaba en plena madurez con Roberto Ayala, Riquelme, Hernán Crespo, Maxi Rodríguez, Sorín, Mascherano y Tévez; y tenía un juvenil que era sensación: Messi marcó su primer gol mundialista a Serbia y Montenegro.

Pero Alemania era igual de fuerte: Jurgen Klinsmann había armado un equipo de transición con jugadores consolidados, como Klose o Ballack, y jóvenes promesas, como Lahm, Schweinsteiger y Podolski.

Argentina echó en falta a Abbondanzieri, arquero de Boca, en la tanda de penales tras el 1-1. Jens Lehmann, portero alemán, fue con polla: había escrito en un papelito dónde pateaban los rivales: Adivinó todo y paró dos. Un papel eliminó a Argentina.

Mientras eso ocurría, otra selección crecía poco a poco. Francia estuvo al borde de la eliminación en primera fase. Pasó como segunda gracias a una victoria sobre la modesta debutante Togo, que perdió todo. En octavos le esperaba España, que venía de aplastar a todos sus rivales.

El oficio de Zidane fue vital.

Como solo pueden hacerlo los jugadores de la más alta categoría, Zizou iba al Mundial a retirarse. Muy criticado por la prensa por los flojos resultados de Les Blues franceses en la primera fase, el capitán galo llevó a su equipo a hacerse grande contra los rivales más fuertes. Francia derrotó a España 3-1, con gol de Zidane incluido, y venció a una Brasil que llegaba con Ronaldinho en su mejor momento. La cerrada semifinal contra Portugal, Zidane la decidió con un penal. Otra pena máxima la convertiría a lo Panenka en la final contra Italia. Marco Matterazzi, héroe y villano, puso la igualdad y el marcador no se movió más. Pero a la tanda de penales, que finalmente ganó la Italia de Gianluigi Buffon, no pudo ir Zizou, expulsado tras atacar con un cabezazo al pecho a Materazzi que ha pasado a la historia.

Hay quien dice que, más que perjudicar a su equipo, ese cabezazo de Zidane fue un retiro del fútbol con broche de oro. (O

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