Entiéndase la política como el arte de gobernar y las relaciones de poder. De allí que las políticas públicas son reglas o acciones de gobierno, que buscan dar respuestas a las necesidades de la sociedad, cuya aplicación constituye un factor decisivo para promover o inhibir la transformación social. La definición más realista de política según Max Weber, es mantener a la gente en la convicción de que se gobierna por su interés, mientras la visión de Harold Lasswell, respecto a los asuntos públicos hace relación al campo interdisciplinario con un claro objetivo aplicado.
La política debe ir en un comportamiento propositivo, planeado, no simplemente reactivo; es la resultante de enfrentamientos, compromisos y principios ideológicos que la orientan y sustentan. Desde esa mirada, debe responder a los criterios de oportunidad, equidad, calidad y transparencia, para evitar conceptos errados que subyacen de lo público, del poder y el ciudadano.
Hoy, ante una ineficiente política pública de empleo, seguridad, vivienda, salud y educación; se ve debilitado un sistema con pocas alternativas de solución dado que existe la dicotomía entre realismo político y el idealismo del consenso para beneficio colectivo.
Se gobierna desde la propuesta de crear leyes, sin comprender que generar leyes no es siempre generar políticas; la opción de planificar es solo discursiva, da la impresión que frente a cada problema emergente inventamos soluciones parche.
Confunde la distorsión que se pretende dar a lo público respecto a: opinión, bienes, derecho, sector, salud, educación, etc, se ha manoseado tanto el tema público, que hasta a la comunicación se la plantea como servicio público, cuando es un derecho. La realidad de nuestros países, es que las políticas públicas ni son tan públicas, ni siempre responden a las necesidades de las personas a quienes están supuestamente dirigidas. Merece la pena un rediseño de las políticas públicas, que emerjan de decisiones sustentadas en procesos de análisis con participación y ética ciudadana.
Evitar los desparpajos de llamar a cualquier acción de los actores gubernamentales como políticas públicas que se muestran como maravillas que se acercan a un sepulcro blanqueado, cuyo interior está podrido por falta de compromiso social, impunidad y corrupción. (O)
Noche Amarilla en Quito: lluvia, nostalgia y un “Toto” que encendió el Atahualpa
VIDEO: Lo iban a ayudar… pero todo salió mal
Argentina: avanza la reforma laboral de Milei entre protestas y debate por la huelga
Quito despide a Marcelo Dotti Almeida, exdiputado y voz histórica de la radio capitalina
Deslizamiento de gran magnitud obliga a cerrar la vía Calacalí – La Independencia
¿Te vas de vacaciones en Carnaval? Protege tu piel del sol y evita riesgos
Estados Unidos y Ecuador concluyen negociaciones para alcanzar acuerdo comercial bilateral
El profesor que selló tareas con la patita de su gato y conquistó las redes
