El lado femenino del cine

- 06 de febrero de 2018 - 00:00

La modernidad como expresión sociocultural de época mostró, desde el cine, lo que el filósofo Edgar Morin llama el proceso de “feminización de las sociedades”. Su tesis repasa aspectos velados de las representaciones masculinas que el cine contribuyó a cimentar, donde “el hombre se volvía más sentimental, más tierno, más débil”.

En palabras de la historiadora Luisa Passerini, “la cultura de masas desarrollaba una función clave en este cambio, ya fuera afirmando los valores que se definen como estrictamente femeninos, entre los cuales se hallan la individualidad, el bienestar, el amor, la felicidad, ya mostrando imágenes de mujeres seductoras, desde la cover-girl a la Gilda encarnada por Rita Hayworth, que representaba la reunificación de dos términos tradicionalmente irreconciliables, la vamp y la virgen”.

La aparición de las “divas” del cine fue fundamental en la adopción de pautas sociales de conducta femenina, especialmente aquellas relacionadas con la libertad personal y la individualidad, pues claramente las producciones cinematográficas “ofrecían lecciones prácticas de moda, maquillaje y comportamiento, en una época en que todo lo innovador y moderno se identificaba con Estados Unidos”.

A inicios del siglo XX, el país del norte es el máximo referente de la modernidad, pues desde allí se imponen nuevas formas pensar y actuar en el mundo. En una crónica sobre el rol de las mujeres publicada en la “Revista Nueva” de Guayaquil (1907), se mencionan las actividades que las estadounidenses hacían en público, las mismas que generalmente no realizaban las ecuatorianas.

Se dice que la mujer yanqui “puede tomar un cocktail servido en taza, en un restaurante de moda. Puede ir sola a un hotel solo para señoras. Puede ir a un limpiabotas a que le limpien el calzado. Puede ir a varios clubes femeninos y jugar allí al billar. Puede llamar a una mujer médico cuando está enferma. Puede ir sola y de noche al teatro, donde se le proporciona al salir, un acompañante uniformado que la lleva hasta su casa. Puede trabajar de noche como cajera o camarera en un restaurante y volver a casa a media noche sin que nadie se meta con ella”. (O)

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