La política exterior pasó de Gobierno a una de Estado

- 16 de noviembre de 2018 - 00:00
Foto: Archivo / Cancillería del Ecuador

El manejo de la Cancillería bajo la batuta de diplomáticos ya tiene sus primeros resultados. El nuevo esquema intenta superar los estigmas ideológicos para pasar a los intereses de la nación.

La despolitización del manejo diplomático ha sido el reto más importante que asumió el Gobierno desde que inició su gestión en 2017.

El canciller José Valencia impulsa la nueva imagen del Ministerio de Relaciones Exteriores, después de una década en que la cartera fue manejada con sentido ideológico.

Al momento, trabaja en la reinstitucionalización de la Cancillería, en el acercamiento del país con EE.UU., principal socio comercial de Ecuador, lidera la atención de la migración venezolana y dejó claro la postura del país sobre el gobierno de Nicolás Maduro, de la Unasur y el asilo del fundador de WikiLeaks, Julian Assange. (I)

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El ministerio afronta una “cirugía” casa adentro

La ideología del socialismo del siglo XXI durante el régimen de Rafael Correa penetró en la Cancillería y, por ende, la política exterior cambió: pasó a ser de Estado a una de Gobierno.

Esa visión más política que pragmática provocó, por ejemplo, el crecimiento de puestos políticos a nivel mundial y local. Incluso, un grupo de diplomáticos fue tachado como “momias cocteleras” y dejaron de liderar la cartera de Estado.

Así se dio paso a figuras como Ricardo Patiño, Guillaume Long y María Fernanda Espinosa. Esta última ya dio pasos para la “cirugía” en el servicio exterior, pero el proceso se concretó con la llegada, en junio pasado, del embajador José Valencia al ministerio.

Con él empezó la reducción del número de funcionarios que en la época de Patiño ascendió a más de 2.000. Ahora es de 1.700. “La plantilla óptima se debe ajustar a la realidad del Estado”, puntualizó Valencia. Además, eliminó 3 embajadas (Bielorrusia, Angola y Argelia) y 8 consulados.

Asimismo, la Academia Diplomática, que era manejada por el Instituto de Altos Estudios Nacionales (por orden de Correa en 2011) retornará a manos de la Cancillería. Alejandro Suárez, director de Formación Profesional del ministerio, aclaró que eso permitirá formar al diplomático para que “venda y proteja al producto llamado Ecuador”. (I)

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El diálogo de Moreno con EE.UU. trajo sus frutos

En la última década, las relaciones entre Ecuador y EE.UU. fueron tensas debido a la postura ideológica del Gobierno pasado. En ese lapso hubo varios sucesos, como la expulsión de una embajadora estadounidense, de una veintena de militares y de funcionarios adscritos a la legación diplomática.

Tampoco se renovó un acuerdo que posibilitaba a EE.UU. a usar una base de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) en el puerto de Manta para actividades antinarcóticos.

Sin embargo, las directrices de la política exterior del gobierno de Lenín Moreno promovieron que se sienten las bases para una nueva etapa de cooperación comercial, de inversiones y política. Aquello, principalmente, tras los acuerdos que se firmaron durante la visita del vicepresidente Mike Pence a Carondelet, en junio pasado.

Y en ese encuentro, la Cancillería fue clave, cartera que junto a otros ministerios trabajan en concretar un nuevo acuerdo comercial.

Pablo Campana, titular de Comercio Exterior, reconoció que es necesario un acuerdo con el principal socio comercial del país. Ambas naciones también cooperan en la lucha antidroga, contra el narcotráfico y el crimen organizado.

En la esfera política, EE.UU. felicitó al país por la lucha contra la corrupción y la defensa de los derechos humanos. (I)

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El país ayuda a venezolanos y pide respeto a ese Gobierno

La postura de la Cancillería siempre ha sido que los problemas de Venezuela se arreglen de manera interna. Y lo ha cumplido.

La crisis humanitaria y económica se agudizó este año, lo que provocó que cerca de 2,3 millones de venezolanos salgan de su país, gran parte atravesó la línea de frontera en busca de mejores días. Muchos decidieron quedarse en Ecuador, país que reaccionó rápido tras el flujo migratorio y eso lo logró, en parte, por la aplicación de la Ley de Movilidad Humana.

Sin embargo, el primer roce no vino por este tema, sino por la lucha contra la corrupción que afronta el Estado nacional. En julio pasado, los mandatarios Evo Morales (de Bolivia) y Maduro rechazaron una orden de prisión contra el expresidente Rafael Correa por el caso Balda. El canciller José Valencia pidió respeto a la independencia de funciones.

Después, Ecuador se retiró de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) debido a la falta de acción venezolana para solucionar la crisis migratoria.

Pero el rompimiento de relaciones se concretó en octubre, con la expulsión de la embajadora de Venezuela en Quito, tras críticas lanzadas desde Caracas contra el presidente Lenín Moreno sobre la realidad del flujo migratorio. (I)

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Integración regional, de lo político a lo comercial

La integración regional que buscaban los gobiernos progresistas -bajo el escudo de Simón Bolívar- afronta su peor momento. El Gobierno cambió y sus prioridades ya no son ideológicas ni políticas, más bien son de índole económica y comercial.

Tras la crisis que dejó el Gobierno pasado, así como lo reveló el presidente Lenín Moreno, en varias oportunidades, la Cancillería trabaja en promover las relaciones comerciales y así impulsar la economía y el desarrollo. Una de ellas es la Alianza del Pacífico.

Hace días, Perú, que maneja la presidencia pro tempore de ese organismo, prometió al presidente Lenín Moreno que dará todas las facilidades para que el país integre el organismo, el cual está conformado por Chile, Colombia, México y Perú.

La falta de consensos en la región también provocó que Ecuador critique a la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), aunque las autoridades afirmaron que eso no significa que el país se salga del organismo. Sin embargo, el Gobierno solicitó que se devuelva la sede, en la Mitad del Mundo.

El país también se alejó de la Alba y profundizó su acercamiento con las relatorías de la libertad de expresión (HRW, SIP y CIDH), con el Fondo Monetario Internacional y la Organización de Estados Americanos. (I)

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Assange, un huésped incómodo para Ecuador

Ecuador lidia con los problemas que dejó el Gobierno anterior. Uno de ellos, el asilo al periodista australiano y fundador de WikiLeaks, Julian Assange, en la embajada de Ecuador en Londres, desde junio de 2012.

El periodista evitaba ser extraditado a Suecia, país que lo reclamaba para que enfrente acusaciones por supuestos delitos sexuales. Sin embargo, la denuncia no prosperó.

Pero Londres mantiene una orden de detención en su contra por violar su libertad condicional en el marco del caso en Suecia, al refugiarse en la embajada.

Para solucionar aquello, la anterior canciller, María Fernanda Espinosa, le concedió la nacionalidad y un cargo diplomático. Hasta el momento, según la Cancillería, al país le costó $ 6 millones mantener a Assange en la oficina diplomática.

En octubre pasado, Assange denunció a Ecuador por establecerle un “protocolo especial de visitas, comunicaciones y atención médica” en la sede diplomática. Sin embargo, la justicia local desestimó el recurso y ahora el australiano tiene dos alternativas: o se acomoda al protocolo o sale de la embajada.

El país afirmó que, si se encuentran irregularidades en el comportamiento de Assange, se revertiría la naturalización. (I)

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