Eduardo Valencia: “Correa es el autor de la debacle económica”

- 08 de abril de 2018 - 00:00
Eduardo Valencia, economista y consultor internacional con un posgrado en universidades de EE. UU. fue gerente del BCE y presidió la CFN.
Foto: Álvaro Pérez / EL TELÉGRAFO

El integrante del Foro de Economía y Finanzas señaló que algunas de las propuestas del plan económico son buenas, como por ejemplo, ampliar el acceso al crédito productivo o de inversión o la cooperación de la alianza público-privada. El sector privado -dijo- cobra tasas muy altas para un sistema dolarizado.

Desde su casa se mira la ciudad. Él está sentado y es amable, pero crítico. Eduardo Valencia tiene una larga y reconocida trayectoria en el campo profesional y académico. Fue gerente del Banco Central, presidente del Banco de Desarrollo, representante del Ejecutivo en la Corporación Financiera Nacional (CFN) en el gobierno de Rafael Correa, pero renunció porque estaba en  desacuerdo con el manejo de la institución y la línea del régimen.

Valencia fue director del Instituto de Investigaciones en la Universidad Católica y docente. Él conversó con EL TELÉGRAFO sobre el plan económico que anunció el presidente Lenín Moreno.

A su criterio, ¿qué es lo más importante del plan económico?

Reconocer que el país no puede crecer endeudándose o fomentando el consumo. Una parte mínima va a la producción y todo el resto a las importaciones: vemos una inundación de autos, de televisores, de motos, que salen divisas del país. No generamos suficientes exportaciones para cubrir todas esas compras. Esto pone en riesgo la dolarización pero nadie quiere que eso ocurra. Hay más consumos y deuda, ese déficit se financiará con más deuda.

Pero se plantea el reforzamiento fiscal.

Esa es una de las 14 medidas. El Gobierno dice que expedirá un plan, que determina la Constitución, cuando se ha sobrepasado el techo del 40% de la deuda. El Presidente no habló de IESS. Habrá otro plan que será negociado con la Asamblea. El techo de la deuda se sobrepasó hace más de cuatro años. Todavía queda incertidumbre, me reservo mi opinión definitiva, a pesar de las buenas intenciones de Moreno.

Hay tres estrategias para enfrentar la deuda pública: multilateral, externa y  comercial.

Buscar a organismos y a gobiernos es correcto, pues ambas cosas dependen de un buen programa económico. Pero todavía es débil. La deuda comercial, de contratos y preventas con China, será casi imposible de lograr. Aplaudo la buena voluntad de entrar en el asunto, pero el Gobierno chino nos prestó con condiciones más duras que las de un organismo financiero. El default de nuestra economía en la década correísta nos mandó a los brazos de los chinos para evitar los programas de ajuste.

La propuesta impulsa la alianza público-privada. ¿Qué piensa de esto?

Ambas parecen cosas buenas. El sector privado debe invertir su propio capital, corre su propio riesgo y favorece al país sustituyendo recursos, que de otra manera serían estatales, o compartiendo el valor de las inversiones con el Gobierno. El problema es que los gobiernos otorgan subsidios para los productores. Por ejemplo, el Puerto de Posorja (Guayas) y Puerto Bolívar (El Oro) fueron adjudicados en el Gobierno anterior, con subsidios grandes, de 50 años y exoneración de impuestos. No estoy de acuerdo, es una medida exagerada. Que vengan capitales sin ningún subsidio a asumir su propio riesgo y su propio costo.

Pero ¿eso ocurrió en el gobierno de Correa?

Tengo entendido que la señora beneficiaria del proyecto de Posorja es la suegra del actual Ministro de Comercio Exterior. Tengo una buena opinión de Pablo Campana. Él propone obtener inversiones y fomentar el desarrollo productivo en varias áreas. Es una buena dirección y trata de conseguir recursos. Lo importante es que traiga capitales, ingresen divisas y se aúpe al sistema monetario que rige en el país.

¿Cómo mira la recaudación de ingresos mediante un sistema tributario eficiente y simplificado, así como la remisión tributaria?

Se debe quitar la adiposidad del gasto público y ser más eficiente. El ahorro del gasto público no pasa más allá del 8% del gasto total del Gobierno central. La remisión tributaria es una exoneración del pago de impuestos a los empresarios. Ese tipo de subsidios no me gustan porque premia a quienes no cumplen.

¿Cuál sería la alternativa?

Soy parte del Foro de Economía y Finanzas. Propusimos un plan integral. Por ejemplo pedimos que el gasto público se reduzca sustancialmente para que no haya necesidad de más impuestos o subsidios.

¿Qué le parece el fomento a las exportaciones o incentivar nuevas inversiones y ampliar el acceso a créditos productivos y de inversión?

Está muy bien para el sector público y privado, que cobra tasas demasiado elevadas para un sistema de dolarización. Por esa razón, los bancos no están financiando la producción sino el consumo e importaciones. Si la idea es que el sector privado colabore con tasas más bajas, yo lo apoyo totalmente. Las instituciones públicas ya hacen eso, el país necesita producción exportable para tener divisas y sostener la dolarización. El Presidente dijo que ya no va más a financiar la producción con deuda y consumo. Eso reconoce que durante 11 años tuvimos un modelo fallido.

El plan incluye disminuir instituciones del Ejecutivo y la mitad de los asesores.

Es una medida ambigua. Si las siete entidades son pequeñas no hay ahorro. Ojalá fueran las más grandes y se reduzca el presupuesto de las empresas petroleras y del sector estratégico.

¿Por qué la insistencia en reducir el tamaño del Estado y echar a la calle a los funcionarios y trabajadores?

Eso es un mito, todos estamos interesados en que no se vayan profesores ni militares ni médicos. Nadie propone eso. Deben irse los grandes ejecutivos que dejó Correa. Ellos ganan más de  $ 5.000 en entidades públicas, además tienen autos, celulares y viáticos. Ellos son el 4% de los 809.000 funcionarios. Al Estado le cuestan $ 2.400 millones al año, es una aberración. Si son buenos podrían trabajar en el sector privado. Si salieran, quedarían 760.000 de ellos y no se generaría un problema social.

¿El expresidente es responsable de la debacle?

Rafael Correa es el más grande depredador de la historia de la economía ecuatoriana. Dudo que se haya graduado de economista. Un alumno sabe que la prioridad es la inversión, no el gasto corriente. Todos los males de hoy vienen de los 10 años de desperdicio, de despilfarro y de violar la ley. Él entregó recursos a los monopolistas del país, que son 125 grupos, según el SRI, con ingresos equivalentes al 60% del PIB. (I)

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