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Gisèle Pelicot presentó su libro tras enfrentar el juicio en el que fueron condenados su marido y otros 50 hombres por violación sexual reiterada.

Gisèle Pelicot: "Soy una mujer fuerte, me he reinventado"

Gisèle Pelicot presentó su libro tras enfrentar el juicio en el que fueron condenados su marido y otros 50 hombres por violación sexual reiterada.
Foto: EFE
Gisèle Pelicot se convirtió en un ícono del feminismo tras enfrentar a su esposo quien la sometió a violaciones sexuales.
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Madrid, 2 mar (EFE).- La francesa Gisèle Pelicot, convertida en ícono feminista mundial tras ser víctima de violencia sexual continuada, transmitió este lunes "a todas las mujeres que sufren" un mensaje de esperanza con la publicación de sus memorias, 'Et la joie de vivre'.

"Soy una mujer fuerte, me he reinventado", aseguró en la presentación en Madrid de la edición española ('Un himno a la vida', Lumen), donde narra cómo se enfrentó al demoledor descubrimiento de que su marido la había estado drogando y violando a lo largo de diez años e invitando a decenas de desconocidos a que también abusaran de ella.

El libro comienza la mañana de noviembre de 2020, cuando Pelicot acude a comisaría a raíz de la detención de su marido por grabar a mujeres debajo de la falda en un supermercado, y llega hasta el final del juicio que dio la vuelta al mundo, en el que fueron condenados su marido y otros 50 hombres.

También cuenta cómo tomó la difícil decisión de renunciar al anonimato y que el juicio se celebrara a puertas abiertas. "La vergüenza debe cambiar de bando", fue la frase que pronunció entonces y que se ha convertido en un eslogan del movimiento feminista.

"Jamás pensé que mis palabras pudieran tener este eco", confesó la autora, de 73 años, que agradeció el apoyo de todas las mujeres que la han acompañado en este proceso: "Las mujeres me han dado esa energía, me han hecho sentir la responsabilidad. Sin ellas no estaría aquí".

Las caras A y B de los "perversos narcisistas"

Recordó que se casó muy joven, a los 19 años, con Dominique Pelicot, con quien tuvo tres hijos y a quien ahora se refiere como "señor Pelicot". Hasta aquella mañana de noviembre de 2020, pensaba que lo conocía perfectamente.

"Tenía una cara A, normal, la de padre de familia, la que mostraba a sus amigos, y una cara B donde afloraban esa perversión, sus fantasmas y sus deseos de someter a su mujer mediante sumisión química", explicó.

Hasta entonces, nada le había hecho presagiar algo así. "La mayor parte de los perversos narcisistas se comportan de ese modo, tienen una forma de manipular que hace que no te des cuenta".

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No quiso definirlo como "un monstruo", sino como "un ser humano que ha cometido actos monstruosos", y recordó que él la estuvo viendo sufrir durante todo ese tiempo por sus pérdidas de memoria y otros problemas de salud y sus temores de padecer una enfermedad como la que se llevó a su madre cuando ella era una niña.

Él fue condenado a 20 años de cárcel en diciembre de 2024, mientras los 50 encausados lo fueron a penas en general menores que lo pedido por la Fiscalía.

La soledad como terapia

Aunque no ha visto a su exmarido después del juicio, dice que prevé ir a visitarlo a la cárcel. "Hoy soy una mujer fuerte, me he reinventado, no encontrará a la misma persona, él estará en una posición de debilidad, y quiero preguntarle por qué esa traición, ese mal, esas fotos de su hija".

También habló del "terremoto familiar" que supuso el caso e incidió en que "lo peor" ha sido ver sufrir a sus hijos. "Yo elegí a mi marido, pero ellos no han elegido a sus padres", subrayó.

Frente a la reacción de odio y rencor desatada en sus hijos, ella dice no haber podido entregarse a ese odio. "Pensaba que si reaccionaba como ellos me iba a hundir. Yo tenía que ser sólida, mantenerme en pie". Ahora, dice, cada uno está cicatrizando a su ritmo, pero les ha costado mucho.

Por ellos, por sus hijos, dice haber conservado en el libro el apellido Pelicot. "Es una manera de reequilibrar las cosas, he dado la vuelta a la situación".

Escribirlo le ha servido como terapia y para aprender a soportar la soledad. "Descubrí la soledad cuando le detuvieron, después me retiré en la isla de Re -donde vive- y aprendí a conocerme. La soledad me permitió reflexionar y descubrir recursos que no imaginaba, se ha convertido en una amiga cómplice que me ha ayudado".

Sobre los momentos tristes y duros de los últimos años, dice preferir guardárselos para ella. "Solo quiero hablar de alegría y de esperanza".

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