Especial Fin de Año 2017

Lenín Moreno Garcés, el presidente inicia la transición con el diálogo bajo el brazo

31 de diciembre de 2017 00:00

Tras el resultado de las elecciones del 2 de abril, el proyecto político de la Revolución Ciudadana se cimentó, incluso con una férrea cohesión entre la dirigencia y militancia del movimiento Alianza PAIS. La organización se mantiene vigente, pero ahora bajo un nuevo liderazgo y otro estilo político: el diálogo y la conciliación.

Una vez que Lenín Moreno ganó las elecciones, las diferencias de estilo se asomaron. El discurso del Mandatario enfatizó siempre ese llamado a la paz entre ecuatorianos, a pesar de las diferencias; y es así como inició una convocatoria a sectores que se habían alejado del proyecto político y de quienes han sido críticos al estilo de su predecesor.

El 1 de mayo, con la convención nacional de Alianza PAIS, en Portoviejo, Moreno, quien asumió la presidencia del movimiento, reiteró en su discurso ese cambio de estilo. Y así lo vio la militancia.

El camino no ha sido fácil, pues mientras los acercamientos comenzaron, gracias a ese diálogo, la relación al interior de la organización comenzó a presentar fisuras, pues sectores afines al exmandatario Rafael Correa observaban con recelo; la tensión aumentó cuando el Jefe de Estado dio paso a su decisión de combatir la corrupción.     

Los cuestionamientos paulatinamente subieron de tono, y con ello también el llamado a la conciliación y al diálogo con representantes de medios de comunicación, indígenas y dirigentes políticos de oposición (excepto con su contendor Guillermo Lasso), lo que marcó la ruta del nuevo gobierno y evidenció que todo sería diametralmente opuesto a lo realizado por el correísmo.

Si bien existe una nueva relación, también se asomaron las discrepancias con el vicepresidente Jorge Glas, para esa época ya señalado en el escándalo de Odebrecht que desencadenó la decisión del Mandatario de retirarle las funciones que le había delegado, no sin antes afirmar en un acto público: “El dedo cada vez más apunta a usted, señor Glas”.

En la revisión de la situación económica hubo un detonante. En una sesión de gabinete, Moreno sostuvo que “no hubo mesa servida”, al referirse a la frase que Correa le manifestó antes de dejar el cargo.

En ese escenario llegaron las primeras renuncias. Ricardo Patiño, Virgilio Hernández y Paola Pabón dieron un paso al costado en sus funciones gubernamentales y lamentaron la fisura en las relaciones Moreno-Correa.

La ruta continuó y es así como, a más del impulso a los temas sociales, como la atención a sectores vulnerables, se convoca a una consulta y referendo, para recuperar -como el Presidente ha dicho- el espíritu de Montecristi. (O)

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