Aquellas personas entrenadas con el videojuego se centraron mejor en los estímulos visuales que tenían que clasificar, en comparación con los participantes que no practicaron con ellos, al centrar su atención en la información relevante. Igual, redujeron la distracción producida por los sonidos irrelevantes, demostrando una mayor capacidad de ignorar la estimulación accesoria.
Además, los mayores entrenados con los juegos electrónicos utilizaron la señal auditiva como alerta para prepararse para la acción de responder ante el estímulo relevante. “En definitiva, las personas entrenadas con videojuegos mejoraron en la alerta y redujeron la distracción producida por los sonidos novedosos, respondiendo más rápido a los estímulos importantes”, explica la investigadora de la UNED, Julia Mayas.
Unos resultados que muestran cómo usar juegos electrónicos de este tipo podría suponer un factor protector contra los efectos del envejecimiento, explican los autores en el estudio, si bien por el momento no se puede afirmar que favorezca la neuroplasticidad cerebral (la capacidad del cerebro para formar y fortalecer conexiones neuronales) puesto que para eso harían falta nuevas investigaciones con pruebas de neuroimagen que lo demostraran.
“Lo que sí podemos afirmar es que el entrenamiento con el videojuego ha modificado de alguna manera la atención de los participantes”, subraya Ballesteros, por lo que el siguiente paso ahora es explorar qué ocurre después de finalizar el entrenamiento, para saber si los beneficios se mantienen en el tiempo y averiguar si estos se extienden a las tareas cotidianas de la vida.
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