La sanción a Álex Quiñónez se debe a un error humano
La participación del velocista ecuatoriano Álex Quiñónez en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 está el limbo por la última resolución de un Tribunal Disciplinario de la Asociación Internacional de Atletismo (IAAF) en el que lo suspenden de cualquier competencia por un año.
La sanción no es por dopaje, sino por la inasistencia a tres convocatorias aleatorias realizadas fuera de la temporada competitiva. Es decir, Quiñónez no evadió los controles luego de una carrera, sino que un error administrativo hizo que no se presentara.
“El equipo del atleta presentó involuntariamente una dirección equivocada en el registro de localización y actualización en el Sistema de Administración y Administración de Dopaje (ADAMS). El deportista fue citado el 2 de junio de 2020, 28 de septiembre de 2020 y 19 de mayo de 2021, pero no llegó a ninguna.
La Federación Ecuatoriana de Atletismo explicó que el representante de Quiñónez, Alberto Suárez, envió mal la ubicación. También responsabilizan a Suarez de llenar mal el formulario para la última prueba antidopaje, programada en Portugal.
Suárez remitió una carta a la IAAF en la que aclaró que su error involuntario fue subsanado, pero que en todo caso espera que lo sancionen a él, de por vida, y no “cargar con la culpa de arruinar la vida de una persona inocente”.
La Federación de Atletismo apeló ante el TAS la sanción de un año sin competencias para el campeón panamericano, quien es uno de los favoritos para obtener medalla en los 200 metros planos de Tokio. (I)
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