¿Y el voto en Bolivia?

Paradójicamente, a la hora de su propio debacle, el MAS contaba con los mismos viejos pecados de sus antecesores: la prebenda, la corrupción, el despilfarro...
17 de octubre de 2020 00:00

La geografía electoral es una disciplina compleja que coloca en diálogo la geografía física-natural y la geografía humana-social, permitiéndonos una aproximación comprensiva hacia las razones, afectos, comportamientos individuales y colectivos detrás del voto.

Así, este lente permite dar cuenta de que el voto no necesariamente es el reflejo de una elección consciente de aceptación del candidato o de su propuesta, si no que se trata de una micro traducción de un cúmulo de razones y sucesos sociales que impactan en el individuo. Si pensamos en términos de variables algunas de estas pueden ser: la identificación de clase, el espacio geográfico, los valores asignados a la comunidad, los intereses personales, el enfoque o no de género, los factores generacionales, la afición o militancia por un candidato, grupo o partido,la orientación religiosa, etc.

En sintonía con este enfoque, revisaré algunas tentativas de voto en el contexto de las elecciones del 2020 en Bolivia, que en mi lectura, tienen como horizonte algo mucho más delicado: la posible propuesta de una reforma constitucional, en una sociedad atravesada por el clasismo, racismo y con unas agendas de élite recargadas. Por un tema de espacio,inicio aquí con dos temas.

El voto castigo: Próspero vs Calibán 

La emergencia y participación del MAS como partido y fuerza política, significó en sus inicios, la “caída” de la vieja partidocracia.

Paradójicamente, a la hora de su propio debacle, el MAS contaba con los mismos viejos pecados de sus antecesores: la prebenda, la corrupción,el despilfarro, los escándalos, el narcotráfico, la impunidad, la violencia por razones de género. Este escenario terminó animando a la restitución de un grupo pintoresco de partidos, algunos más reciclados y viejos que otros, cuyos candidatos, al no poder presentarse ante la ciudadanía como líderes con luz propia o como articuladores de una propuesta interesante para el país, se presentaron como aquellos que significan lo opuesto a la representación de la figura de Evo Morales y su partido el MAS: gente ilustrada, blanca,muy honesta,religiosa, etc.

Así, en cada campaña e intervención, los fantasmas de Evo,del MAS y de sus acciones estuvieron más presentes que si quiera los intentos de propuestas de los aspirantes a la siguiente administración,quienes, por nombrar algunos temas, se anclaron en la retórica, la nostalgia, el conservadurismo moralista, en las memorias de la muerte y del terror provocado por los enfrentamientos, en el clasismo, en el asco y la indignación. Estos candidatos, afirmaron con vehemencia la legítima y ansiada promesa de cárcel para el ex mandatario y ex funcionarios, la restitución de la vejada institucionalidad, la restauración de la justicia. Todos puntos sensibles que les acercaron a la población y les hicieron ganar su aprobación y simpatía, más aún en una coyuntura de fracaso ante la demanda de anulación de la sigla del MAS para estas elecciones por el fraude y los delitos cometidos el 2019.

El voto con clivajes regionales: La exhumación de las ambiciones federalistas 

Desde 1826 el proyecto federalista se instaló en el oriente del país, iniciativa que tenía al Atlántico como parte de su visión de desarrollo. Esta propuesta entró en tensión con los principios unitarios demarcados en la primera Constitución Política del Estado y se sostuvieron en la nueva carta magna (2009). En la actualidad, la bandera de los ideales federalistas esta representada por un sentimiento muy ligado a la identidad cruceña que reniega del centralismo, de la identidad andina (por su “invasión” al oriente) y que enarbola una “promesa certera de desarrollo y prosperidad”.

Ahora bien, lejos de que el federalismo como tal parezca una opción administrativa interesante, sería muy ingenuo pensar que es impermeable a los intereses de la élite política y empresarial de Santa Cruz. Dentro de estos intereses en juego están sin duda,la administración y decisión sobre los recursos naturales y la ampliación de la franja agrícola-ganadera, ambas con las consecuentes: licencias para la expulsión de indígenas, deforestación, sequía,agresión al suelo por el uso de transgénicos, contaminación,control de impuestos sobre la tierra, anulación de la Función Económica Social de la tierra para evitar reversiones. Es importante anotar que esta agenda fue parcialmente lograda en estos 13 últimos años,gracias a dos factores: la serie de pactos de estas élites con el MAS y a la instrumentalización de las autonomías regionales.

Hoy, la propuesta regional de Santa Cruz expresada en los funcionarios del gobierno transitorio de Añez sugieren además reducir significativamente el Estado, arguyendo que es ya insostenible su mantenimiento. Probablemente, estas acciones a futuro abran la puerta a uno de sus objetivos : la tan anhelada privatización.

Será interesante observar el movimiento de estos dos tipos de voto en próximo domingo 18, además de considerar las fuertes tensiones entre la figura de la República vs el Estado Plurinacional y la figura del voto conservador religioso, temas que abordaré como continuación de estas reflexiones en la siguiente entrega. (O)