Tanjia Nijmeier anhela paz con justicia social

08 de noviembre de 2012 - 00:00

La Habana.-

Tanjia Nijmeier, la guerrillera holandesa de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), alberga la “esperanza” de que “por fin” se pueda lograr una “paz con justicia social” para Colombia a través del diálogo de paz que el grupo rebelde y el Gobierno colombiano comenzarán a mediados de este mes en La Habana.

“Tenemos mucha esperanza de que por fin el Gobierno colombiano acceda a hacer las reformas que necesitamos para el país y que por fin se pueda hacer la paz”, dijo Nijmeier en una entrevista exclusiva con la AFP en La Habana, hablando un fluido español.

“Pero no la paz del silencio de los fusiles, sino con justicia social”, añadió la joven mientras recorría, la noche del martes, el Centro Histórico de la ciudad acompañada por varios dirigentes de las FARC, entre ellos su número dos, el comandante Iván Márquez.

Vestida con camiseta negra y pantalón verde olivo, de esbelta silueta y bella sonrisa, Nijmeier, de 34 años, integra las FARC desde hace una década y fue designada como una de sus portavoces para el diálogo de paz que la organización guerrillera y el gobierno del presidente Juan Manuel Santos iniciarán el 15 de noviembre en La Habana.

Convertida en uno de los miembros de las FARC que más interés suscita en el extranjero desde que se conoció de su existencia en las filas rebeldes -sobre ella se han publicado dos libros en Colombia-, Nijmeier llegó el lunes a La Habana, es el último miembro de la delegación guerrillera a las negociaciones de paz que arribó a la isla.

Para permitir su viaje a Cuba, la Fiscalía de Colombia levantó las dos órdenes de captura que pesaban contra ella, una por el delito de rebelión y otra con fines de extradición. Su retraso de llegar a la isla respondió a una decisión de la jefatura insurgente.

“Estaba en camino y en un momento me dijeron que no podía ir (viajar) y me tocó devolverme. Ahí estuve unos días y luego me tocó trillar (caminar por el) monte”, relató la holandesa, que ha desarrollado en las filas de las FARC labores de traducción, comunicaciones y enseñanza del marxismo.

Nijmeier es acusada en Estados Unidos por el secuestro en 2003 de tres contratistas estadounidenses, que fueron liberados en una operación de las fuerzas militares de Colombia en 2008 junto con la ex candidata presidencial Íngrid Betancourt, de nacionalidad colombiana-francesa. “Esas razones jurídicas no han tenido mucho fundamento (...) y son más bien políticas. De pronto le duele que una persona de afuera esté dentro del conflicto (colombiano) y hable bien de las FARC”, sostuvo con energía.

Nijmeier reconoció que fue dura su adaptación a la vida en guerrilla, pero afirmó que se siente “realizada” y “muy contenta” de pertenecer al “ejército del pueblo”, al que considera “un centro de lucha por la justicia en el mundo”.

“Pienso que hoy el capitalismo (...) está acabando con el planeta, hay hambre por todas partes, y pienso que el pueblo colombiano es una vanguardia, un ejemplo de no conformismo, de combatividad, y eso a mí siempre me ha atraído”, aseguró la holandesa confirmando su vocación rebelde.

Preguntada sobre su vida privada, tarda algunos segundos en responder: “Llevo 10 años casada con el ejército del pueblo y me ha ido muy bien”, afirmó.

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