Autor de ataque a metro de Tokio fue ejecutado

- 07 de julio de 2018 - 00:00
El fundador del culto Aum Verdad Suprema, Shoko Asahara (centro), es escoltado por miembros del Departamento de Policía Metropolitana de Tokio, Japón.
Foto: AFP

En el atentado, ocurrido en 1995, murieron 13 personas y hubo 6.300 intoxicados. Las víctimas inhalaron gas sarín, usado en la II Guerra Mundial.

Shoko Asahara, líder y fundador de la secta apocalíptica Aum Verdad Suprema, fue ejecutado este viernes 6 de julio en Japón por su papel en el ataque con gas sarín en el metro de Tokio en 1995 que causó la muerte de 13 personas y dejó 6.300 intoxicados.

Tras años de idear el plan, el 20 de marzo de 1995 algunos miembros de la organización vertieron gas sarín en vagones del metro.

Los hombres pusieron bolsas de plásticos llenas de gas sarín en cinco trenes del metro de Tokio, uno de los sistemas de transporte que mueve más personas a diario en el mundo.

Las bolsas fueron agujereadas con la punta de paraguas, lo que dejó escapar el gas letal, el veneno mortal.

En plena hora pico, con cientos de personas en los vagones, nadie entendía lo que ocurría. Todo era confusión. Los pasajeros escapaban ahogándose por las salidas del metro que fueron atacadas, sin poder ver nada, tosían.

Un año antes, en junio de 1994, otros integrantes de la secta liberaron este mismo agente nervioso en una zona de estacionamiento de coches en la ciudad de Matsumoto, en la provincia de Nagano.

El veneno, fabricado por la propia organización, mató a ocho personas y otras 600 sufrieron diversas lesiones.

Asahara, cuyo nombre real era Chizuo Matsumoto, entonces era un carismático gurú seguido por miles de personas en Japón. Fue detenido dos meses después del ataque en Tokio. Tras el primer juicio que se prolongó ocho años, en 2004 fue declarado culpable de 13 cargos y sentenciado a muerte.

Era prácticamente ciego desde su infancia, ganó adeptos en la época de pleno boom económico en el archipiélago en la cual jóvenes buscaban un refugio espiritual en medio de una creciente cultura basada en el consumo y el éxito. Con su característica barba y cabello largo se presentaba como una suerte de dios entre sus seguidores, a quienes prometía llevarlos a la salvación ante un supuesto apocalipsis.

Jóvenes que lo seguían, entre ellos científicos, cortaron incluso los vínculos con sus familias, daban su dinero al grupo y vivían en las instalaciones de la secta, que pasó de ser una simple escuela de yoga, fundada en 1984, a un grupo organizado capaz de cometer actos terroristas.

Asahara fue ejecutado este viernes 6 de julio por ahorcamiento junto a seis miembros de la secta, todos estaban condenados a pena de muerte por el atentado de Tokio. (I)

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: