Varios universitarios han sido radicalizados en los recintos superiores

Reino Unido impedirá que más jóvenes se unan al yihadismo

- 03 de marzo de 2015 - 00:00
Voluntarios combatientes chiítas luchan contra el Estado Islámico (EI) en el pueblo de Fadhiliyah, en Irak. Foto: AFP

Varios universitarios han sido radicalizados en los recintos superiores

El Gobierno británico busca imponer fuertes controles a las universidades y colegios para combatir la radicalización islámica de estudiantes en el país, aunque para los ‘lib-dems’ (liberales demócratas) se trata de una coartada contra los derechos de libre expresión.

Un debate en torno al tema enfrenta a conservadores y liberales democráticos, socios en la coalición de gobierno, y crece de cara a las elecciones generales de mayo próximo.

La polémica creció en los últimos días tras conocerse que tres alumnas británicas de una popular escuela en el este de Londres se fugaron recientemente de ese establecimiento escolar para viajar en secreto a Siria y sumarse a las filas yihadistas del Estado Islámico (EI).

Además, recientemente se informó que ‘John el Yihadista’, el londinense Mohamed Emwazi que apareció en muchos de los videos del EI decapitando a rehenes occidentales, se habría radicalizado mientras estudiaba en la Universidad de Westminster, en pleno centro de la capital británica.

Según el presidente del Partido Conservador, Grant Shapps, los liberales democráticos están tratando de suavizar los controles en las escuelas y universidades para combatir la radicalización. “Hay una diferencia enorme entre nuestros partidos. Los conservadores pensamos que debe haber medidas adecuadas, decentes y duras que no prohíban la libertad de expresión, pero que sí prohíban pregonar a favor de la muerte”, declaró Shapps en declaraciones a la cadena Sky News.

En ese sentido, la ministra del Interior, la conservadora Theresa May, escribió un artículo en el dominical The Sunday Times, en el que dijo que los colegios y universidades británicas “no se dan cuenta del peligro que corren”.

“No estamos hablando aquí de regular un debate legítimo, sino de impedir que haya radicalización islámica en los predios universitarios”, subrayó la funcionaria.

Esta semana, el Gobierno tiene previsto enviar una carta a todos los rectores de universidades en el Reino Unido, pidiéndoles que introduzcan nuevas estrategias para combatir la radicalización en esos establecimientos. Sin embargo, los liberales democráticos sostienen que la medida pondrá en peligro la libertad de expresión en las universidades y colegios, y cercenará un debate “que debe seguir existiendo”.

“A veces es mejor derrotar las ideas radicales a partir de argumentos y debates, que simplemente prohibiéndolas. Cualquier persona que incite a la violencia debe ser penada por la ley porque está cometiendo un delito”, destacó un portavoz de los ‘lib-dems’.

Preparan informe

El próximo 12 de marzo, el influyente Comité Parlamentario de Seguridad e Inteligencia tiene previsto publicar un esperado reporte sobre la situación de privacidad y libertades individuales en Gran Bretaña, como también las implicaciones que tuvieron las revelaciones del exagente de la CIA Edward Snowden.

Dicho reporte pedirá, según versiones de la BBC y del periódico The Guardian, una actualización de las leyes que dan a los servicios secretos y de Inteligencia mayores poderes para espiar a la población a través de correos electrónicos, llamadas de teléfono y mensajes de texto.

La laborista Yvette Cooper, ministra del Interior en la sombra, consideró que darle más poderes a los espías será contraproducente para combatir la radicalización, y agregó que deberían ampliarse las llamadas órdenes de control, que buscan limitar el movimiento de sospechosos de terrorismo a través de medidas como la detención domiciliaria o las tobilleras magnéticas. “Hay que introducir nuevamente esos poderes, en lugar de darle a los espías más controles de vigilancia masiva”, destacó la política.

En tanto, el sábado se informó que ‘John el Yihadista’ consideró suicidarse luego de que los servicios secretos MI5 trataron de reclutarlo como espía. Según una serie de correos electrónicos que intercambió con un periodista del dominical Mail on Sunday, Emwazi, de 27 años, dijo sentirse “como un hombre muerto caminando” luego de haber sido contactado por los servicios de seguridad británicos.

El londinense ahora en Siria combatiendo junto a las filas yihadistas del EI admitió que consideró suicidarse para “escapar” del MI5.

En los últimos meses el londinense apareció en varios videos del EI en los que supuestamente decapitó a varios rehenes occidentales, entre ellos a los periodistas norteamericanos James Foley y Steven Sotloff, al activista humanitario británico David Haines, al taxista inglés Alan Henning, y al norteamericano Abdul-Rahman Kassig, también conocido como Peter Kassig.

De acuerdo al Mail on Sunday, Emwazi se comunicó por e-mail con el editor de temas de seguridad del Mail, Robert Verkaik, en 2010 y luego en 2011.

En uno de los correos electrónicos, fechado en 2010, el londinense dijo haberse comunicado con un integrante de los servicios secretos británicos, que se hizo pasar por un comprador de su ordenador portátil.
Emwazi reveló sus temores luego de que el comprador se despidió llamándolo por su nombre verdadero, que él nunca había revelado. “Quedé en shock y me detuve a pensar por varios segundos cuando él se iba. De inmediato me di cuenta de que se trataba del espía. Por momentos me sentía un hombre muerto caminando”, agregó.

Los servicios secretos británicos han sido duramente criticados en los últimos días por no haber impedido que Emwazi se trasladara a Siria para sumarse al EI.

Según el grupo jurídico Cage, que trabaja con personas que fueron radicalizadas, los contactos de Emwazi con el MI5 habrían contribuido a que el joven se volviera un extremista.

Sin embargo, la oficina del primer ministro británico David Cameron, el número 10 de Downing Street, indicó que dicha sugerencia “es totalmente reprensible”.

En ese sentido, el conservador David Davis, exministro del Interior, consideró que las agencias de inteligencia británicas contaban con una estrategia antiterrorista “totalmente fallida”, debido a que extremistas como Emwazi “fueron dejados a su libre albedrío para hacer todo el mal que quisieran”.

Mientras, la prensa británica informó que en la escuela en el norte de Londres donde concurrió Emwazi, la Academia Quintin Kynaston de St. John’s Wood, también asistieron otros dos pupilos que terminaron convirtiéndose en yihadistas islámicos.

El diario Sunday Telegraph indicó que los dos alumnos murieron combatiendo para grupos terroristas, uno en Siria y el otro para la organización Al-Shabab, filial de Al-Qaeda en Somalia.

Tras las revelaciones, una portavoz del Ministerio de Educación británico informó que su división contra el extremismo trabaja “sin descanso” para ayudar a las escuelas con alumnos o exalumnos que viajaron “a zonas preocupantes”, como Siria e Irak.

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