Tres mil millones de personas no tienen cómo lavarse las manos

22 de marzo de 2020 15:00

Lavarse las manos es esencial para contener la propagación del covid-19 y muchas otras enfermedades infecciosas. Pero casi tres mil millones de personas en el mundo no tienen cómo hacerlo, según la ONU.

En el mundo hay actualmente 2.200 millones de personas privadas de acceso al agua potable y otros 4.200 millones que carecen de sistemas de saneamiento seguros. 

El consumo de agua en el mundo se ha sextuplicado en los últimos cien años y, hoy en día, sigue creciendo a un ritmo anual del 1%.

Según Unicef el 40% de la población mundial, alrededor de tres mil millones de personas, no tiene instalaciones de lavado de manos con agua y jabón en sus hogares. Casi las tres cuartas partes de las personas en los países menos desarrollados carecen de estas instalaciones básicas.

Además, 47% de las escuelas carecen de instalaciones para lavarse las manos con agua y jabón lo que afecta a 900 millones de niños en edad escolar. La mitad de las escuelas en los países menos desarrollados no tienen lugar para que los niños se laven las manos.

Bajo el modelo de consumo actual, el agotamiento de los recursos naturales, específicamente del agua, es una realidad a la que nos enfrentaremos si no fomentamos un cambio de paradigma: los recursos pueden reutilizarse dejando atrás los patrones tradicionales de tomar, hacer y desechar.

Bajo esta premisa, en los últimos años, el concepto de economía circular, una premisa económica interrelacionada con la sostenibilidad, se constituye en una alternativa para el consumo responsable.

El objetivo es mantener las fuentes hídricas, el mayor tiempo posible, a través de una captación controlada y responsable, la reducción del consumo a través de la reutilización del recurso y el tratamiento adecuado para su devolución a la naturaleza en óptimas condiciones.

A través de Investigación, Desarrollo e Innovación, I+D+I, es posible definir nuevos esquemas para la reutilización de agua, tanto para sectores industriales como para gobiernos locales; por ejemplo, en relación a la gestión de aguas residuales, que pasan de ser residuo para convertirse nuevamente en recurso.

Al practicar la economía circular del agua, la sociedad adopta un modelo que busca optimizar el uso de los recursos hídricos, contribuyendo a la protección de este suministro natural, clave para la prolongación de la vida.

Para la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Economía Circular del Agua es esencial para el desarrollo socioeconómico, la creación de energía y mantenimiento de los ecosistemas.

Consecuencias

Los efectos del cambio climático están directamente relacionados con la afectación de las fuentes de agua, haciendo que la escasez del líquido vital sea notoria.

Según la Agencia de la Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) las consecuencias de la escasez del agua en el mundo son un problema en aumento:

1. Enfermedades. Las personas recurren a fuentes de agua contaminadas que pueden provocar enfermedades. En base a los datos de la Organización Mundial de la Salud, el agua contaminada puede transmitir enfermedades como la diarrea, el cólera o la poliomielitis.

2. Hambre. La escasez de agua puede afectar a la agricultura, la ganadería y la industria y, por lo tanto, producir escasez de alimentos y consecuentemente hambre.

3. Desaparición de especies vegetales y animales. El agua el líquido vital, sin su presencia la vida es inviable.

4. Conflictos. La escasez de recursos está en el origen de numerosos conflictos en el mundo y supone el desplazamiento de las personas a otros países para encontrar lugares seguros en los que vivir.

Consejos para cuidar el agua

Verifica que no existan fugas de agua en casa y opta por griferías y sanitarios con diseño y tecnología para reducción del consumo de agua.

Toma duchas de agua por periodos cortos. Usa una cubeta para recoger el agua fría que sale al inicio para usarla en el baño o en el riego de plantas.

Coloca una botella llena de arena en el tanque de agua del baño, así ahorrarás agua en cada descarga.

Recolecta la última descarga de agua de la lavadora y úsala para el baño o el aseo de casa.

Recolecta el agua de lluvia para el riego de plantas.

No viertas aceites usados en suelos, desagües o alcantarillas. Recopílalos en una botella plástica cerrada. (I)