El gobierno nacional condenó la represión de la protesta

La oposición argentina busca deslegitimar el triunfo del kirchnerismo en Tucumán

- 26 de agosto de 2015 - 00:00
Los manifestantes llegaron hasta la casa de gobierno provincial en Tucumán, en el norte de Argentina. Foto: AFP

El gobierno nacional condenó la represión de la protesta

La campaña electoral se complica cada vez más en Argentina, a menos de 2 meses de las presidenciales del 25 de octubre próximo. Acusaciones cruzadas de campaña sucia, denuncias de fraude, irregularidades, incidentes y represión se apoderaron de la provincia de Tucumán, en el norte del país, tras los comicios ganados el domingo por el partido de Gobierno, Frente para la Victoria (FpV).

El pico de máxima tensión se vivió el lunes en la noche cuando una manifestación opositora ante la casa de gobierno en la capital provincial, San Miguel de Tucumán, concluyó con el desalojo del lugar con disparos de balas de goma, cargas de caballería y gases lacrimógenos. El hecho terminó con 20 heridos.

“Cuando la oposición gana lanzan globos, cuando pierde denuncian fraude”, fustigó el candidato a gobernador y exministro de Salud de la nación, Juan Manzur, triunfador de los comicios del domingo con más de 14 puntos (54% a 40%) sobre el candidato opositor José Cano, representante del Acuerdo por el Bicentenario que aglutinó el espectro opositor en el país, incluidos los candidatos presidenciales Mauricio Macri (alianza Cambiemos, derecha) y Sergio Massa (peronismo renovador).

“Hay que respetar la voluntad popular”, descargó el candidato presidencial por el oficialismo, Daniel Scioli. “Cuando ganan ellos es una gran fiesta de la democracia, cuando gana el Fpv está todo empañado”, apuntó.

Pero Macri y Massa desconocieron la victoria de Manzur tras denunciar supuestas irregularidades en los comicios, como quema de urnas y presiones.

“Fue una jornada electoral marcada por muchas agresiones e imágenes que nunca quisiéramos ver en Argentina”, expresó Macri.

Las elecciones se desarrollaron “en forma normal”, respondió el titular de la Junta Electoral, Antonio Gandur, mientras el gobernador saliente, José Alperovich, ofreció abrir las urnas para recontar los votos.

Según las autoridades, las urnas involucradas en irregularidades alcanzan el 1% del total. El oficialismo y la oposición se acusaron mutuamente por los hechos.

En el interior de la provincia hubo 4 detenidos por la quema de urnas, entre ellos un candidato a delegado municipal opositor en la localidad de Sargento Moya.

“El accionar de la Junta (Electoral) es vergonzoso. No se puede acarrear a personas en auto a votar, que les den dádivas a cambio de votos y ellos no actuar”, denunció el candidato opositor José Cano, diputado de la Unión Cívica Radical (UCR).

La provincia es una de las más postergadas del país y la economía suele girar en torno al empleo estatal. La oposición denuncia que las autoridades regalan comida y productos para asegurarse el voto de los más carenciados y presiona a beneficiarios de planes sociales, prácticas tradicionales de la vieja política caudillista aún arraigadas, especialmente en las provincias del norte del país.

El Gobierno Nacional condenó la represión de la protesta opositora. “Estoy en contra de la represión, pero también veo que esto tiene que ver con una profecía autocumplida donde dirigentes de la oposición la semana pasada denunciaron posibilidades de fraude”, indicó el jefe de gabinete, Aníbal Fernández.

Manzur fue más allá: “Esto habla de que la oposición sabe que va a perder (en octubre) y por eso vino Macri a denunciar fraude para preparar el terreno al decir cosas que en Tucumán eran inexistentes, creando un clima de violencia, de confrontación, de incertidumbre. Está descartado de plano el fraude”. (I)

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