La Eurozona aún está en peligro

10 de julio de 2011 - 00:00

La debacle en Grecia tiene su origen cuando ingresa a la Unión Europea (UE) en 2001. El Estado empieza a gastar mas allá de sus posibilidades fiscales y desarrolla un sistema social que dilapida los recursos públicos.

Sin embargo, el problema empieza a sentirse cuando aparece la crisis económica mundial en 2008, que nace en Estados Unidos con el estallido de la burbuja inmobiliaria. El crédito desaparece en todo el mundo y países como Grecia ya no tienen forma de seguir financiando los desequilibrios que apuntaban a convertirse en permanentes. Actualmente, la nación helena suma una deuda pública de 340 mil millones de euros (486 mil millones de dólares).

Para evitar que Grecia caiga al precipicio, la Eurozona, conformada por 16 de los 27 países que integran el bloque europeo, da luz verde, la semana pasada, al desembolso del quinto tramo de un primer plan de rescate de 110 mil millones de euros ($154 mil millones), aprobado en mayo de 2010. Se trata de 12.000 millones de euros (17.160 millones de dólares) que tiene que recibir antes del 15 de julio de este año para, entre otras cosas, pagar sueldos.

10-7-11-reportaje-manifestantes-rechazan-el-plan-austeridadLos ministros de Finanzas de la Eurozona autorizaron, el pasado 2 de julio, el desembolso de 8.700 millones de euros (12.441 millones de dólares) para el próximo viernes, mientras que el restante le corresponde entregar al Fondo Monetario Internacional (FMI). Pero para lograr ese desembolso, el Parlamento griego aprobó, el 29 de junio, un plan de ajustes que prevé apretarle más el cinturón a los griegos. Son recortes por 28.400 millones de euros (40.612 millones de dólares) y una recaudación de 50.000 millones (71.500 millones de dólares) en concepto de privatizaciones hasta 2015, lo que generó una tercera huelga general en lo que va del año y choques durante dos días entre la Policía y manifestantes.

De esta forma, el país heleno logró la garantía de que obtendrá, antes de mediados de julio, el dinero que necesitaba de urgencia para evitar la bancarrota, a la espera, además, de un nuevo plan de rescate a más largo plazo, que bordearía los 100 mil millones de euros (cerca de 143 mil millones de dólares) y que podría hacerse esperar hasta el último trimestre del año.

El ministro francés de Finanzas, François Baroin, calcula que el nuevo salvavidas para Grecia debería estar a punto para septiembre, por lo que la zona euro aún tiene algunas semanas para definir las modalidades de una participación de los bancos privados.

Con el oxígeno financiero que la UE y el FMI le prometió administrar a la nación europea, la interrogante que surge es si alcanza para estabilizarla y así evitar un efecto dominó en la Eurozona.

El cónsul de Grecia en Guayaquil, Stylianos Gkiokas, considera que solo un milagro puede salvar a su país porque, así como va, no le ve futuro. “El único futuro que esperamos es un milagro con griegos ricos que puedan ayudar, pero no con el Gobierno (de Yorgos Papandréu) ni con las actuales condiciones. Este plan de ajustes es preparado para quebrar a los países”, enfatiza.

El diplomático considera que el proyecto de austeridad para cinco años es anticonstitucional, porque perjudica más a una población de 12 millones de habitantes golpeada por una tasa de desempleo que alcanza este año el 15%. Y es que las condiciones de los prestamistas (UE y FMI) son difíciles de aceptar, porque, por ejemplo, serán despedidos 150 mil empleados públicos y el salario básico, que es de aproximadamente 700 euros (1.001 dólares), disminuirá a alrededor de 585 (836 dólares).

10-7-11-reportaje-medidas-para-salvar-a-greciaDesde España, Álvaro Blasco, director de la agencia de valores Atlas Capital, afirma que la situación de Grecia es “extremadamente compleja” y le parece bastante difícil que los planes de ayuda, actuales y futuros, sean la solución definitiva del problema. “Estamos hablando de una economía que no crece y, por lo tanto, un país que no genera los recursos necesarios para hacer frente a sus compromisos internos y externos”, agrega.

Blasco afirma que con el primer plan de rescate, aprobado en 2010, la situación en el país heleno no ha mejorado y la población está un poco en el límite de los sacrificios para mantenerse en el euro. Para el principal de Atlas, los mercados deberían estabilizarse con el desembolso del resto del primer plan de rescate (12 mil millones de euros) y si se cierra un compromiso para poner en marcha el segundo (alrededor de 100 mil millones de euros). Sin embargo, afirma que aun así la situación de la zona euro, y en consecuencia de su moneda, seguirá siendo complicada.

Grecia no es el único problema al que se enfrenta la Unión Europea, ya que Irlanda y Portugal, aunque por motivos diferentes, están en una situación bastante precaria. En el caso del país ibérico, el director de la agencia de valores   detalla que la rebaja de calificación de Moody’s a Portugal a “bonos basura” y la rápida subida de las primas de riesgo en los bonos de los países periféricos europeos hacen probable la necesidad de un segundo rescate a Portugal.

La situación en España también es compleja. El problema español -precisa Blasco- dista mucho de lo que están padeciendo Grecia, Portugal e Irlanda, pero hay un denominador común: la necesidad de poner en marcha importantes reformas estructurales, que es lo que está haciendo el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Pero España necesita alcanzar cotas de crecimiento superiores al 2,5% anual para crear empleo y en 2011 todo parece indicar que no se llegará al 1%, con lo que se seguirá generando poco y precario trabajo que no permitirá dinamizar su economía.

Con este panorama, Blasco hace una advertencia: la zona euro sigue corriendo peligro. Los datos de crecimiento en los países periféricos europeos son muy débiles y no generan empleo ni los ingresos suficientes para evitar que la deuda que se emite siga creciendo. Se requieren ajustes en todos los países desarrollados, pero si hablamos de  Italia y España tienen que acelerar reformas y reducir drásticamente el gasto público, pero las medidas no se pueden demorar, enfatiza. “Por lo tanto, la situación se puede encauzar positivamente, pero los riesgos subyacen y, por lo tanto, seguirán la volatilidad y las dudas en los mercados financieros”, augura.

Respiro transitorio

En una entrevista con El Telégrafo, Alfredao Coutiño, director de Moody’s para Latinoamérica en Pensilvania (EE.UU.), indica que el plan de rescate es solo parte de la solución, ya que únicamente conlleva al ajuste necesario de las cuentas fiscales que el país requiere para disminuir la carga de la deuda pública.

La otra parte del ajuste que hace falta -añade- es la que viene por el lado de los precios, y esta no  hay, porque el país no puede ni devaluar ni generar inflación, por lo que la economía no puede hacerse más competitiva y no podrá crecer. “Así es que el programa solo ajustará las cuentas fiscales, pero no resolverá el problema de la falta de crecimiento económico. Y si no hay crecimiento, entonces el Gobierno no recauda impuestos, y esto agrava la situación fiscal”, explica.

Coutiño opina que el rescate financiero dará un respiro transitorio tanto a Grecia como al euro, pero no soluciona el problema económico de fondo. La razón: la deuda griega no se va a reducir, seguirá aumentando, a menos que se le conceda una quita (convenio entre acreedor y deudor por el que el deudor paga una parte de su deuda).

En este sentido, el director de Moody’s considera que la estabilidad que se logre será temporal. Sin embargo, afirma que una potencial salida de Grecia de la zona euro podría beneficiar tanto a ese país como a la Unión Europea, ya que Grecia se haría competitiva y la UE se quitaría el peso de un miembro incumplido. En esta situación el euro se fortalecería en el mediano plazo.

La moneda, mientras tanto, cayó el viernes en el mercado de divisas de Fráncfort y se cambió a 1,4258 dólares, frente a los 1,4365 dólares que se negociaba el jueves. El Banco Central Europeo (BCE) fijó el cambio oficial del euro en 1,4242 dólares.

Al igual que Coutiño, el director de la consultora Sintagma, de Buenos Aires, Alejandro Cole; y el economista de la Escuela de Negocios de la Universidad Austral de la misma ciudad argentina, Eduardo Fracchia, consideran que  todavía no se ha visto el final de la película y puede haber defaults, por lo que no se descarta que algún país pueda abandonar la unión monetaria.

Cole, economista y periodista, indica a este diario que el nuevo plan de rescate que se le otorgará a Grecia es un paliativo. “Tanto la Unión Europea como el Banco Central Europeo y el FMI están tratando el problema como si fuera un asunto de liquidez cuando en realidad es un problema de solvencia”, enfatiza.

Más que ayudar al país -dice- todo el apoyo que recibe Grecia está orientado a evitar un problema mayor en las entidades financieras que tienen bonos griegos en sus carteras. Cole compara que la solución a la francesa de refinanciar a 30 años el 70% de los compromisos cortos es como recetarle una “aspirina a un enfermo terminal”. La refinanciación, en la práctica, es equivalente a una quita de 14% en las deudas, explica el periodista argentino.

“Esto, más las medidas de austeridad aprobadas en el Parlamento heleno, no será suficiente para resolver el problema. A la larga, la solución no pasa solo por la ayuda y los paquetes de rescate, sino por reconocer una quita mucho más grande en la deuda, algo que los bancos acreedores se resisten a admitir”, manifiesta.

Eduardo Fracchia, por su parte, opina que  el plan de rescate para Grecia, aprobado el año pasado, servirá para ganar un poco más de tiempo, pero las dudas sobre el euro seguirán hasta que no se solucione definitivamente la situación de los PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España). “El euro, si bien se muestra relativamente estable, seguirá con la espada de Damocles cerca, mientras sigan existiendo probabilidades de que algún miembro del eurogrupo entre en default, o probabilidades de que algún país miembro pueda abandonar la zona euro”, señala.

Fracchia expone que la racionalidad del ajuste es que las reformas estructurales permitirán el efecto rebote para que la economía vuelva a crecer. Pero no hay evidencia empírica de que  generen efectos positivos en el corto plazo, más bien se espera que el ajuste y las privatizaciones generen que el PIB y la recaudación sigan cayendo, con lo cual el ratio deuda/PIB seguirá creciendo, analiza.

Para Coutiño, de Moody’s, el ajuste fiscal va a sumir a la economía griega en una recesión más profunda con una mayor efervescencia político-social. “Pero este es el costo que los griegos tendrán que pagar, un día después de la fiesta fiscal en que incurrieron”, asevera. El gran riesgo -precisa- está en que si el ajuste no se da como se espera por presiones sociales y la economía no crece, la situación se complica para Grecia y para toda Europa.

Fracchia, de la Universidad Austral, es más drástico en sus pronósticos, al resaltar que el crecimiento será lento en la UE y convoca a “Dios para que la ayude”. Europa ya no es lo que era -dice- y seguirá perdiendo terreno en la economía global frente al grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China).

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