Jóvenes se preparan para la COP26, tras fracaso de la cumbre en Madrid

- 15 de diciembre de 2019 - 00:00
Jóvenes participan en una concentración de la plataforma Fridays for future en la Cumbre del Clima COP25, que se desarrolló en Madrid. En sus manos tienen dibujados ojos como señal de que observan a los líderes de los gobiernos.
Foto: EFE

El movimiento Viernes para el Futuro exige mayores compromisos a los gobiernos para reducir las emisiones de dióxido de carbono. Los activistas hacen un llamamiento a la sociedad para que se unan a su lucha en las calles.

El movimiento juvenil Fridays For Future (Viernes para el Futuro, en español) se prepara para la siguiente cumbre climática COP26, que se realizará el próximo año 2020 en la ciudad escocesa de Glasgow (Reino Unido).  

Presentes por primera vez en una cumbre del clima de Naciones Unidas, líderes del movimiento, que inició la joven sueca Greta Thunberg en 2018, aseguraron que la cumbre climática COP25 de Madrid “no sirvió de nada y no solo eso, sino que vimos retrocesos y no avances”.

Xiye Bastida, una joven neoyorquina de origen mexicano, fue clara al respecto: “La COP25 nos ha fallado”. Bastida recordó que “hay una fecha límite” para actuar y pidió hacer de la crisis climática una “necesidad inmediata”.

En este sentido, reclamó llegar a las cero emisiones de dióxido de carbono (CO2) “tan pronto como sea posible” y no dejar un margen hasta el 2050. Así como educación frente al cambio climático para los jóvenes y los adultos.

A su lado y con un ojo pintado en cada mano -que indica que los jóvenes observan a los líderes de los gobiernos- la portavoz de la plataforma en Chile, Tamara Fernanda Toledo, hizo un llamamiento a la sociedad para que se sume a esta “lucha”, que los jóvenes impulsan en las calles. “No hay mayor crimen que la pasividad” ante el cambio climático, afirmó.  

“Terminó la COP25, pero seguimos la lucha porque no hay justicia social sin justicia climática”, resaltó la delegada del movimiento en Argentina, Nicole Judit Becker. Con ella coincidió su compañera de Suecia, Vega Manson: “Los jóvenes no estamos aquí por entretenimiento sino por justicia climática”.

Las negociaciones

Dos semanas después de la COP25 y con las negociaciones extendidas hasta el último momento, los países que más gases de efecto invernadero emiten hicieron hasta el cierre de la cita una interpretación laxa del Acuerdo de París para postergar sus compromisos a 2023.

“Estas negociaciones siempre son difíciles. Al final del día, siempre hay quien pide más financiación. La tensión de cualquier discusión suele ser esa, cuánto y de dónde”, dijo Andrés Landerretche, coordinador de la Presidencia de la COP25.

Al tratar de inyectar optimismo, Landerretche destacó que “hay muchas maneras de medir el éxito de una cumbre, no podemos subestimar las acciones paralelas”.

La cuestión es que esta cumbre, en esencia, estaba pensada para que el Acuerdo de París firmado en 2015 echase a andar el año que viene con más ambición, al calor de los informes presentados por el Panel de Expertos del Cambio Climático (IPCC) que abocan a incrementos de temperatura global críticos, por encima de 1,5 grados.

Sin embargo, la COP25 reunió a representantes de países que se ven a la vanguardia de la lucha contra el cambio climático -como la Unión Europea- con otros dirigidos por políticos que lo niegan, como Estados Unidos; a economías medianas que, lejos de recortar emisiones, vuelven a invertir en carbón e islas desesperadas ante los intentos de otros gobiernos de retrasar la lucha por el clima.

Como resultado, surgieron las “tensiones” -de las que habló la ministra española de Transición Ecológica, Teresa Ribera-, entre países que simplemente quieren “ordenar” los pasos que se acordaron en París y los que, como España, “quieren ir más deprisa”.

Horas antes de la clausura de la cumbre aún permanecían abiertos temas clave. Entre ellos, la sensible cuestión de crear un mercado mundial de carbono para intercambiar derechos de emisiones de CO2, de manera que países y empresas puedan comprarlos cuando no puedan llegar a los objetivos de reducción a otros que no contaminen tanto.

Tampoco había acuerdo para crear un mecanismo internacional sobre pérdidas y daños por el cambio climático, para países tan golpeados que no tienen capacidad para adaptarse por sí mismos. Los activistas hablaban de “fracaso” y de “oportunidad perdida”. (I)

Pacto de París
Objetivo
Mantener la temperatura media mundial por debajo de dos grados centígrados respecto a los niveles preindustriales y evitar así impactos  catastróficos del cambio climático.  

Legalidad
El acuerdo adoptado en la cumbre climática realizada en París en 2015 es legalmente vinculante, pero no la decisión que lo acompaña ni los objetivos nacionales de reducción de emisiones de cada país.

Reducción de emisiones
187 países de los 195 que forman parte de la Convención de cambio climático de la ONU entregaron compromisos nacionales de lucha contra el cambio climático que entrarán en vigor en 2020.  

Cumplimiento
No habrá sanciones, pero sí un mecanismo de seguimiento del cumplimiento para tratar de garantizar que todo el mundo hace
lo prometido y cumpla con los plazos trazados. (I)

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