Sandinistas asedian 16 iglesias y golpean a cura

Los seguidores del gobierno de Daniel Ortega, en Nicaragua, arremeten contra los opositores ante el temor de un efecto contagio del caso boliviano. La Arquidiócesis cobija a los huelguistas.
20 de noviembre de 2019 00:00

La Policía Nacional de Nicaragua permitió el ingreso de 100 simpatizantes del presidente Daniel Ortega en la Catedral de Managua. Estos intimidaron a las madres y familiares de los presos políticos. Además golpearon al sacerdote Rodolfo López y a la religiosa Arelys Guzmán.

Los seguidores del gobernante Frente Sandinista de Nicaragua, que se identificaron como “católicos revolucionarios”, protestaron contra la iglesia por acoger a las madres que hacen una huelga de hambre para exigir la liberación antes de Navidad de sus hijos presos.

Monseñor Carlos Avilés Cantón, vicario general de la arquidiócesis de Managua, confirmó a la cadena CNN que los sandinistas se tomaron la iglesia.

Avilés notificó que la Arquidiócesis envió un comunicado a la Presidencia solicitando que se “respeten todos los templos católicos y que la Policía retire sus tropas que asedian e intimidan a las parroquias”.

Según el diario La Prensa, la policía restringió el ingreso de los medios independientes a la catedral. También impidió que se comuniquen con las 20 madres de los 150 presos políticos del régimen que realizan la huelga de hambre. Sin embargo, los videos de la agresión se viralizaron por las redes sociales.

En los audiovisuales se ve cuando un grupo de jóvenes golpea al sacerdote y a la religiosa en diferentes partes del cuerpo, incluido en el rostro.

Asimismo, el video muestra cómo los sandinistas entran a la Catedral en medio de gritos, consignas y cargando pancartas contra los sacerdotes, a quienes tildaron de “fariseos”, “hipócritas”, y los acusaron de promover la violencia y la desunión de los nicaragüenses.

16 templos asediados

Grupos defensores de los derechos humanos informaron que 16 templos católicos de la capital están sitiados por policías o grupos oficialistas.

Managua es la ciudad con más templos sitiados: seis. Le sigue Masaya con cuatro. También están ocupadas las iglesias en las ciudades de Carazo, Chinandega, Granada, León, Rivas, todas en la zona Pacífico, más la catedral de Estelí, en el norte.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó la “violencia contra las madres y religiosos por parte de civiles”, y exigió “al Estado investigar esos hechos, detener el asedio policial a templos y familiares de presos políticos”.

Las huelgas de hambre y las reacciones del Gobierno y grupos oficialistas forman parte de la crisis sociopolítica que estalló en abril de 2018, cuando manifestantes salieron a las calles para exigir la renuncia de Ortega.

De acuerdo con la CIDH, 328 personas murieron en el marco de la crisis, aunque organizaciones sociales locales suman hasta 651 víctimas. Sin embargo, el Gobierno solo admite 200 y argumentó que Ortega se defiende de un supuesto intento de “golpe de Estado”.

La situación en Masaya

La Policía nicaragüense mantiene sitiada la parroquia San Miguel Arcángel, en la ciudad de Masaya, que cobija a 11 madres que reclaman la liberación de sus hijos presos con la realización de una huelga de hambre.

En dicha parroquia se encuentran atrapados, con ayuno forzoso, otras cinco personas, entre ellas el padre Edwin Román, quien es diabético y sobrino del héroe nacional Augusto C. Sandino.

Román, quien sufrió varios desmayos, dijo que se sienten como “rehenes”, ya que un cerco de Policías evita el ingreso de ayuda humanitaria, y el Gobierno cortó los suministros de luz y energía.

Un reporte de la situación emitido por el padre la mañana de este martes 19 de noviembre de 2019 confirmó que el estado de salud de las mujeres se deteriora.

Dirigentes del partido del presidente Ortega advirtieron a opositores que “no se enreden” por lo ocurrido en Bolivia porque en Nicaragua “los revolucionarios están armados”. Para la oposición, esos mensajes son una forma de atemorizar a la población para que no se manifieste.

“Aquí los revolucionarios estamos armados (Policía, Ejército y pueblo organizado) y si algo sabemos hacer los sandinistas es vencer”, expresó en Twitter Carlos Fonseca Terán, hijo del fallecido fundador del FSLN, Carlos Fonseca Amador.

Evo Morales renunció el 10 de noviembre de 2019 luego de tres semanas de protestas a raíz de denuncias de irregularidades en los comicios del 20 de diciembre. Morales dimitió tras perder el apoyo del Ejército y la Policía. Ortega, un aliado de Morales, atribuyó su caída a “un golpe de Estado”.

El presidente del parlamento y cercano a Ortega, Gustavo Porras, en una reciente arenga a sindicatos sandinistas llamó a estar movilizados “ante cualquier acción del enemigo”, porque “si nosotros no actuamos, ellos quisieran actuar como sucedió en Bolivia”. (I)

La policía forma un cordón de seguridad al frente de la iglesia San Miguel, en la ciudad de Masaya (Nicaragua). Las madres de los presos políticos realizaban una huelga de hambre.
Foto: EFE
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