Fernández sobre Nisman: "Lo usaron vivo y después lo necesitaban muerto"

- 22 de enero de 2015 - 07:23
La Mandataria dijo que "está convencida" de que la muerte del Fiscal no fue por suicidio. Foto: Archivo

Para el gobierno argentino no fue suicidio. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en una extensísima carta divulgada en las redes sociales, denunció una conspiración que acabó con la muerte del fiscal Alberto Nisman, que investigaba la causa del atentado a la mutual juidía argentina AMIA de 1994 y que había acusado a la mandataria de encubrimiento a los sospechosos iraníes por el ataque que dejó 85 víctimas. Nisman apareció muerto de un balazo en la cabeza en el baño de su departamento en el edificio Le Parc, del barrio de Puerto Madero, el domingo por la noche.

“Los interrogantes que se convierten en certeza. El suicidio (que estoy convencida) no fue suicidio (...) "No tengo pruebas, pero tampoco tengo dudas". A Nisman "lo usaron vivo y después lo necesitaban muerto. Así de triste y terrible", escribió la Jefa de Estado.

La Presidenta citó los informes y análisis de distintos medios sobre la denuncia de Nisman en su contra, entre ellos el diario en inglés Buenos Aires Herald, para asegurar que “derribaron como un castillo de naipes lo que fue presentado como ¨la denuncia del siglo¨ que demostraría nada más ni nada menos que la complicidad de la Presidenta de la República, de su Canciller (Héctor Timerman) y del Secretario General de (agrupación juvenil kirchnerista) La Cámpora (Andrés Larroque), en el encubrimiento de los iraníes acusados de haber participado en el atentado de la AMIA hace 21 años”.

“Por mi parte, debo confesar que una rápida lectura” de la denuncia “no hizo más que confirmar mis peores sospechas (...). Al informe de Nisman le ¨plantaron¨ información falsa. Casi una réplica de lo que me tocó ver (cuando era legisladora) en la comisión que seguía la investigación de la causa principal”, sostuvo.

La Mandataria recordó que Ramón Allan Bogado, uno de los supuestos espías de la secretaría de inteligencia que Nisman identifica como nexo de la Casa Rosada con un “contacto” iraní, no solo no era miembro de ese organismo sino que además había sido denunciado por “extorsión” al hacerse pasar por integrante de esa fuerza.

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“Si entonces todo es falso. Si los agentes no son agentes. Si Interpol, en la persona de su exjefe Ronald Noble, demolió la acusación sobre las alertas rojas (de captura de los iraníes) afirmando que lo que decía Nisman (que Argentina buscaba removerlas) era falso. Si el comercio con Irán decrece en vez de aumentar luego del Memorándum (firmado por ambos países). Si los que venden granos no son ni la Presidenta, ni el Canciller, ni el Secretario General de La Cámpora, sino en forma privada y sin intervención del Estado” firmas y personas particulares, entre ellas “inclusive el Sr. Jorge Aranda directivo de Clarín, quién triangula operaciones de venta de arroz a Irán a través de la firma Molinos Libres SA. Como se verá, empresas y empresarios que no son precisamente “amigos” del Gobierno, como gusta adjetivar Clarín a algunos que no responden a sus directivas o invitaciones”, expuso.

“En síntesis, la acusación de Nisman no sólo se derrumba, sino que constituye un verdadero escándalo político y jurídico. Y ahí está una de las claves. El Fiscal Nisman no sabía que los agentes de inteligencia que él denunciaba como tales, no lo eran. Mucho menos que uno de ellos había sido denunciado por el propio (Jaime) Stiusso”, la principal fuente de la denuncia y colaborador del fiscal en la causa AMIA. Stiusso fue exonerado por la presidente a fines de diciembre en una movida que descabezó la secretaría de inteligencia.

Cristina Fernández fue más allá. “La denuncia del Fiscal Nisman nunca fue en sí misma la verdadera operación contra el Gobierno. Se derrumbaba a poco de andar. Nisman no lo sabía y probablemente no lo supo nunca. La verdadera operación contra el Gobierno era la muerte del Fiscal después de acusar a la Presidenta, a su Canciller y al Secretario General de La Cámpora de ser encubridores de los iraníes acusados por el atentado terrorista de la AMIA”.

Y agregó: “el estrépito de la denuncia, sumado al marco internacional por lo sucedido en Francia (con los atentados terroristas en París) , que aún sin pruebas ni sustento, plagada de información “plantada”, quedaba sepultada por la muerte del Fiscal. Eso sí, bajo la forma de aparente suicidio”, siguió.

“Lo usaron vivo y después lo necesitaban muerto. Así de triste y terrible”, concluyó.

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