Familiares de estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa protestan con funeral simbólico

- 26 de enero de 2016 - 17:38
Foto: Paula Mónaco Felipe para El Telégrafo

Un ataúd vacío frente al edificio de la Procuraduría General de la República. En silencio, una familia con rostros demacrados por el dolor y una joven viuda con la foto de su esposo entre las manos.

Son los familiares de Julio César Mondragón Fontes, estudiante brutalmente asesinado en Iguala la madrugada del 27 de septiembre de 2014, y exigen les entreguen sus restos.

El normalista corrió esa noche pero lo alcanzaron verdugos a quienes no bastó con asesinarlo, también lo torturaron salvajemente arrancándole la piel del rostro, sus ojos y orejas. Desde entonces, sus familiares han transitado un calvario que parece no tener fin.

Actos de intimidación se sucedieron con el dictamen oficial, según el cual las heridas en el rostro del joven fueron causadas por "fauna nociva". Una treintena de personas han sido imputadas por el caso pero aún no hay avances en las investigaciones. A fin de acercarse a la verdad, los familiares pidieron la exhumación de los restos y más autoridades accedieron pero el trámite está detenido: el cuerpo de Julio César Mondragón Fontes lleva tres meses dentro de un refrigerador de la Coordinación General de Servicios Periciales de PGR, en la capital, sin que se le practiquen examen de ADN ni otras pruebas.

"No es justo que por un papel, por una burocracia lenta, esto esté detenido", reclamó su tío, Cuauhtémoc Mondragón Fontes. "Ya pasaron casi tres meses de la exhumación, ¿qué más quieren que pase?", dijo al recordar que su abuelo murió sin poder enterrarlo.

Sayuri Herrera, abogada de la viuda Marisa Mendoza Cahuantzi y de la hija de ambos, Melissa, de poco más de un año de edad, detalló: "han pasado tres meses sin que hayan tocado el cuerpo, que está de dentro de un refrigerador sin que le hagan esa prueba de ADN, esa toma de muestra que toma menos de un día". Agregó que el caso se ha retrasado por la dificultad de notificar a 30 imputados, quienes se encuentran en diferentes cárceles, pero también porque "el juez y su secretaria se fueron de vacaciones y no dejaron instrucciones".

Después de una guardia frente a la PGR y con su ataúd vacío a cuestas, familiares del normalista asesinado marcharán junto a los padres, madres y compañeros de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, al cumplirse 16 meses del caso, que sigue en la impunidad. (I)

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