Empresa de Jerez, investigada por espiar a Julian Assange

- 10 de octubre de 2019 - 00:00
Julian Assange, fundador de WikiLeaks, en un vehículo de la policía afuera de la embajada de Ecuador en Londres tras su arresto el 11 de abril pasado.
Foto: Archivo / ET

La empresa Undercover Global, que tuvo su origen en Puerto Real y ahora tiene su sede en una calle del parque empresarial Oeste de Jerez, en Cádiz (España) es investigada por supuesto espionaje al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, en la embajada ecuatoriana en Londres.

Su director, David Morales, un exinfante de Marina con destino en San Fernando entre el año 1991 y el 2008, fue detenido hace dos semanas en la sede de la empresa por orden del juez de la Audiencia  Nacional de España, José de la Mata, y prestó declaración para, posteriormente, ser puesto en libertad, pero con la prohibición de salir del país.

Undercover Global se hizo cargo de la seguridad de Assange durante su encierro en la embajada por encargo del gobierno ecuatoriano de Rafael Correa.

Sin embargo, tras producirse una serie de filtraciones después de que Ecuador permitiera su detención por las autoridades británicas, Assange, cuyo abogado es el exjuez español Baltasar Garzón, concluyó que los trabajadores de Undercover habían actuado como agentes dobles pasándole información a la CIA. Assange es considerado enemigo de la inteligencia estadounidense tras la masiva filtración de documentos secretos a través de su portal.

En el auto de admisión a trámite de la querella contra Morales, se afirma que la Undercover Global no solo realizó esa tarea de agente doble dentro de la embajada ecuatoriana sino que hizo seguimientos al abogado Baltasar Garzón durante un encuentro en Madrid con el expresidente de Ecuador, Rafael Correa, el 13 de octubre de 2017.

El auto llega más lejos y también investigará los motivos por los que la empresa elaboró un perfil del líder de Podemos, Pablo Iglesias, en inglés, en el que se detallaban sus relaciones con Correa.

Según el Diario de Jerez, el propietario de Undercover Global llegó incluso a pedir al personal de su empresa que robara el pañal de un bebé que visitaba “regularmente a Assange”. Según la querella, el objetivo era hacer “una prueba de ADN con las heces del niño” para averiguar si era hijo de Assange, encargo que se frustró porque trabajadores de la empresa “alertaron a la madre para que el menor no volviera a la legación diplomática”. (I)   

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