El diario La Tercera de Chile ha sido bastante amplio en el despliegue del caso que vincula a ‘Antares’ y su secta.
En una entrevista con ese medio, el sicólogo de la PDI, Gonzalo Torrealba, aseguró que los líderes de sectas como aquella “tienen una alta capacidad de persuadir al otro, poseen conductas manipuladoras y seductoras”.
Ocho de los miembros de la secta -cinco mujeres y tres hombres- participaron del rito, durante el cual estaban drogados con ayahuasca, sustancia que el líder compraba en Perú y que también los hacía consumir en medio de rituales sexuales.
Incluso, se conoce que ’Antares’ tenía supremacía sexual sobre todas las mujeres de la agrupación, y que cuando alguno de los miembros mostraba una actitud poco amable, él lo golpeaba con un palo 45 veces, y si lloraba, tres veces más.
En el momento en que Castillo Gaete, aún prófugo de la justicia, supo del embarazo de Guerra, la encerró en una vivienda en la ciudad de Los Andes, donde otras dos mujeres debían vigilarla e impedir que tuviera contacto con el exterior.
El profesional de la PDI afirmó al respecto que esas acciones pueden responder a carencias afectivas y al darse un tratamiento “difícilmente lograrán desarrollar un grado de empatía”.
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