Prisión de 34 años para dos hombres que asaltaron y asesinaron a un ciudadano cubano

Los individuos trataron de ocultar el crimen limpiando la escena, pero las pruebas y peritajes demostraron la responsabilidad de los autores.
02 de octubre de 2020 14:46

El Tribunal de Garantías Penales de Azuay sentenció a 34 años y ocho meses de pena privativa de libertad para César C. y Roberto V., quienes fueron responsables (en calidad de autor y coautor) de un robo con resultado de muerte.

Los magistrados dispusieron además una reparación integral de $ 494.800.

En la audiencia de juzgamiento, la fiscal Paola Molina presentó elementos contundentes como los testimonios de testigos y peritos con los que se demostró la responsabilidad de los procesados, así como la pericia de reconocimiento de lugar y levantamiento de indicios, el informe de identificación externa y autopsia del cadáver de la víctima.

La fiscal también presentó en la audiencia los exámenes genéticos forenses, el informe técnico pericial de aplicación de luminol, los análisis telefónicos, las pericias informáticas y de audio y video.

De acuerdo a información proporcionada por Fiscalía, el hecho ocurrió el 18 de junio de 2019, cuando la víctima Roberto C. –de nacionalidad cubana– salió de su lugar de trabajo y se dirigió a la casa de su amigo, Roberto V., puesto que le había indicado que un familiar requería atención médica.

Al llegar al lugar, en donde también se encontraba César C. (ciudadano venezolano), lo agredieron con golpes de puño y le exigieron que entregue sus pertenencias y las claves de las tarjetas de su propiedad.

La víctima recibió once heridas de arma blanca (dos de las cuales lesionaron sus principales órganos y le causaron la muerte) mientras estuvo maniatado, en completa indefensión y amordazado.

Con el fin de que el delito quede impune, uno de los procesados limpió las huellas dejadas en el lugar de los hechos.

Entre tanto, el autor directo envolvió el cuerpo de la víctima en sábanas y en el vehículo de la víctima se dirigieron al barrio San Andrés de la parroquia Chiquintad, donde lo abandonaron. Posteriormente, se dieron a la fuga en el automotor sustraído. (I)

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