Oren Sheinman: ‘Si hablamos nos van a matar al igual que a nuestra familia’’

- 11 de agosto de 2020 - 21:27
Archivo/El Telégrafo

Teme por su vida. Y no solo desde el sábado último, cuando mataron a su amigo, Shy Dahan, en la Penitenciaría del Litoral. Oren Sheinman teme desde hace semanas. Cuando, según versión dada ante la Fiscalía y Policía, comenzaron a ser acosados por los Bucaram, Abdalá y Jacobo. Llamadas, mensajes y hasta los guías, dice, eran las herramientas que ambos usaban para presionarlos.

Los presionaban para callarlos, cree Oren. Para evitar que declaren a la justicia detalles del origen de los 321 mil dólares, que les incautaron al momento de su captura, en Santa Elena, el 3 de junio de 2020 No obstante, en una primera versión, el fallecido, Shy Dahan, sí tuvo la oportunidad de declarar que ese dinero les había sido entregado en casa de los Bucaram, en la Kennedy Norte, de Guayaquil, por la venta de 21.400 cajas de pruebas para covid-19.

“Los últimos dos días, hubieron (sic) varias llamadas y mensajes de Jacobo Bucaram y Abdalá Bucaram, que si hablamos y mostramos evidencias nos van a matar al igual que a nuestra familia, no importar que vivan en ‘otro mundo’, hubieron muchas llamadas y mensajes”, expresa Oren.

También menciona con insistencia el apellido (Héctor) Reyna. “…es el director de la cárcel, dijo que tenía un contrato sobre nuestras cabezas, que Bucaram quiere nuestras cabezas”, expresa Oren en otra parte de su versión, que dio el sábado desde las 21:20, en el cuarto piso del hospital Guayaquil, adonde había sido trasladado horas antes, custodiado por la Policía Nacional.

En el inicio de su testimonio, el israelí cuenta que aquel sábado fueron golpeados por un grupo de internos, en la celda 20 del pabellón Cuerpo Consular. No recuerda el número de agresores, porque de tanto golpe a ratos perdió la conciencia. “…mucha gente me tenía puesto cosas en mi rostro, me estaban estrangulando, creí que iba a morir y estaba seguro que iba a pasar eso…; decidí sentarme, moverme, había mucha gente en la celda. Sentí dolor en la mano, agarré a un hombre, pienso que fue con la mano derecha, lo mandé hacía la pared. Sentí otros golpes, en la parte delantera y trasera de la cabeza. Perdí la conciencia y me caí…” (sic).

Al rato que reaccionó, prosigue, estaba sobre el piso. Ya no había nadie. Fue en ese momento en que vio a Shy Dahan/Tommer Sheinman. Tenía una pesa en la cara. “Intenté moverlo, pero él no se movió”. A partir de ese momento, mucha gente se acercó. “Los compañeros me preguntaron algunas cosas, después un guía (se refiere a Pedro Orlando E. E.) llegó donde yo estaba… él me pateo, yo tenía sangre y agua en el rostro, y mientras él me seguía pateando, vi a una persona uniformada. Le vi las piernas y me llevaron abajo hacía la clínica”, indicó.

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Cuando estaba en el policlínico, narra en su versión Shienman, el mismo guía siguió golpeándolo. Ahí, recuerda, reclamó a un hombre al que señala como jefe de guías, de apellido Preciado, porque el lunes 3 de agosto había permitido ingresar al pabellón Cuerpo Consular a un abogado enviado por Bucaram. La respuesta a su reacción: “…él hizo una seña, diciéndome que esté callado o me iba a morir; y obviamente me sentí molesto”. Entonces grité y el otro guía Pedro Orlando E.E. lo arrojó al piso para seguir golpeándolo. Y, una y otra vez, repite que se siente asustado respecto a los guías, los Bucaram; y también al Director de la Penitenciaría del Litoral.

También refiere que la noche previa al atentado, esto es el viernes 7 de agosto, a eso de las 19h00, un hombre, que sería Chames-Chávez, al que identifica como jefe del pabellón Cuerpo Consular, y considera “relacionado con los Bucaram”, mientras él caminaba -junto a Shy- afuera de la celda 20, se le acercó les dijo: “Bucaram quiere hablar con ustedes, y se fue a su celda. Al parecer intentó llamar a alguien, pero no logró conectarse”. “Después Chames me dijo a mí y a SHY (sic) que nadie contestó el teléfono, entonces Shy preguntó: Por qué hablas con Bucaram, que le estás preguntando; y Chames dijo: No quiero problemas y que es nuestro problema; y para probar esto empezó a decir todas las cosas de la investigación, para probar que lo que decía era cierto. Detalles importantes de nuestra investigación, que solo yo podría saber.

Este fin de semana, precisó además, se ha incluido ya este ciudadano en el sistema de protección de víctimas y testigos, que le corresponde a la Fiscalía. Luego Shy le dijo a Chávez que le enseñe el número celular; y este trató de llamar nuevamente y no contestaba…” (sic).

Luego de su testimonio, las autoridades hicieron una serie de preguntas al israelí; además, le mostraron fotografías de varios internos y guías, para que identifique a quienes lo habrían agredido el sábado durante el día, después del ataque mortal. Toda la información es parte del expediente, en el que también se adjunta el documento de que la Fiscalía General lo ha incluido en el Programa de Protección de Víctimas y Testigos. Por tal motivo, a la Penitenciaría, donde fue agredido, no volverá. Se ha anunciado que sería llevado a la cárcel de Latacunga. El sitio definitivo se conocerá hoy, cuando se cumplan el tiempo solicitado para su recuperación. (I)

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