Ernesto Samper: “No se puede comparar al ELN con el grupo de 'Guacho'”

- 19 de abril de 2018 - 17:55
Ernesto Samper fue presidente de Colombia y exsecretario de la Unasur. Es uno de los mayores defensores de los proceso de paz en Colombia.
Foto: Archivo / El Telégrafo

El expresidente de Colombia y exsecretario de Unasur, Ernesto Samper, considera que militarizar la zona no es suficiente para combatir las organizaciones criminales que operan en la frontera entre ese país y Ecuador.

El exmandatario se pronuncia sobre la crisis de seguridad que afecta a Ecuador y Colombia en Esmeraldas y Tumaco, respectivamente.  

¿Ha fracasado la paz en Colombia?

No, los grupos que actúan en disidencia del proceso de paz no representan más del 5% de los antiguos combatientes de las FARC, que llegaron a tener 15.000 miembros hace muy poco tiempo. Entregaron alrededor de 1,8 armas por cada combatiente. Estos grupos desertores están dedicados a abrir canales para mantener los corredores del narcotráfico y hay que entenderlo así. Son grupos que hay que combatirlos con toda la energía en la medida que podrían representar la posibilidad de una resurrección del conflicto armado en Colombia, que por supuesto afectaría también las fronteras.

Si bien es cierto en todos los procesos de paz siempre quedan grupos disidentes, ¿qué  hizo el Estado colombiano para incluir a la mayor cantidad de miembros de las FARC?

La violencia armada está tratando de hacer metástasis en cuatro zonas del país: El Catatumbo, Chocó, Arauca y la zona de Tumaco. Quienes actúan ahí son bandas criminales y el Estado ha ordenado trasladar una gran cantidad de efectivos de las Fuerzas Armadas, acompañados de personas que intentan desarrollar una serie de programas alternativos para la sustitución social de cultivos. Todo ello considerando que Tumaco tiene el 16% de los cultivos ilícitos del país lo que obliga a hacer mayores esfuerzos.

¿No haber incluido la cuestión del narcotráfico en los diálogos de paz fue un error?

Por supuesto que se incluyó, en lo que tiene que ver con la lucha armada que era la protección que estaba ofreciendo las FARC a los dueños de los cultivos y estaban de alguna manera impulsando los cultivos ilícitos en la zona del conflicto. El narcotráfico aún es asumido como una política de Estado, a nivel de combate de las organizaciones criminales, pero en lo que tenía que ver con las FARC los acuerdos que se hicieron fue para la sustitución voluntaria de 150.000 hectáreas, de las cuales dependen para su subsistencia más de 300.000 personas.  

¿Qué rol cumple en esta crisis fronteriza Estados Unidos? ¿Es necesaria la ayuda militar norteamericana y en qué condiciones

Creo, después de 50 años de conflicto y de lucha contra el narcotráfico, que las FF.AA. de Colombia tienen suscritos convenios con más de 20 policías del mundo. Creo que el trabajo en conjunto con Ecuador, con operaciones binacionales, es la respuesta más efectiva. No veo necesario, ni en efectivos, ni en inteligencia, operativos distintos a los binacionales.

¿Cómo entender la detención de un miembro del secretariado de las FARC por pedido de EE.UU.? ¿Están en riesgo los acuerdos?

Todavía no está comprobada la culpabilidad del señor (Jesús) Santrich porque está protegido por la presunción de inocencia que tiene todo ciudadano. Con esto se puede fortalecer todos los acuerdos que establecieron claramente que si una persona infringía la ley después de la fecha en la que se firmaron los acuerdos, estos no serían contemplados como delitos propios del conflicto armado, sino como delitos de la justicia ordinaria.

¿La solución al conflicto en la frontera es militar?

En esas zonas habitan personas que sienten una nacionalidad fronteriza, no hay línea divisoria para ellos. Para atacar el narcotráfico se necesita una acción conjunta; no solo una respuesta militar. Son necesarios grupos de inteligencia y de policías de lado y lado para evitar que las organizaciones criminales utilicen las diferencias limítrofes para cruzarse conforme se sientan amenazados.

¿Hay posibilidades de que la violencia vuelva con fuerza a Colombia e incluso alcance a Ecuador?

El presidente Lenín Moreno está ejerciendo su derecho y obligación de preservar el orden en Ecuador, que es lo propio que debe hacer el de Colombia. Considero que cualquier acción de carácter disuasivo que se intente en la frontera no solamente es válida sino necesaria, pero debe ser complementada con acciones de carácter persuasivo que protejan a la población civil para que no quede atrapada en la mitad del conflicto. Este es el caso del equipo periodístico que miserablemente fue asesinado y la suerte que corre la pareja de jóvenes secuestrados. No solo se necesitan acciones militares, sino de inteligencia, de protección como lo ordena el derecho internacional humanitario.

¿Cómo evalúa que Ecuador ya no sea garante del proceso de paz con ELN hasta que no suspendan las “acciones terroristas”?   

Respeto profundamente las razones que tuvo el presidente Lenín Moreno para suspender la mesa de negociaciones de Quito y el papel que estaba jugando ese país en calidad de garante. Sería muy importante reconsiderar esta decisión, porque el ELN en este momento se halla en un proceso de paz que está negociando un cese bilateral al fuego; el primer beneficiado (por lo menos en la zona de frontera) sería el propio Ecuador, donde también actúa esa guerrilla. No se puede comparar al ELN con el grupo de alias “Guacho”, una banda criminal dedicada y sostenida por el narcotráfico, sobre la que debe caer todo el peso de las Fuerzas Armadas y de inteligencia de los dos gobiernos. (I)

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