A los 15 años lideraba una pandilla juvenil dedicada al robo de carros

El ‘Niño del terror’ mataba a balazos (VIDEO)

A los 15 años lideraba una pandilla juvenil dedicada al robo de carros
13 de junio 00:00

Quito.-

Antes de cumplir 16 años, Juan Fernando Hermosa había matado a 22 personas, convirtiéndose en el asesino en serie más joven en la historia de Ecuador.

Todos los crímenes ocurrieron en el lapso de 4 meses, en los que asesinó a balazos a 8 taxistas, 10 homosexuales, un chofer de camioneta y su ayudante, y otros 2 más, por lo que el adolescente fue bautizado como el ‘Niño del terror’.

Hermosa fue adoptado por Olivo Hermosa Fonseca y Zoila Amada Suárez, quienes lo llevaron de la ciudad de Clemente Baquerizo, en la provincia de Los Ríos, donde nació el 28 de febrero de 1976, hasta su casa en un populoso barrio en el norte de Quito.

Su padre adoptivo tenía propiedades en la provincia de Sucumbíos, por lo que solía ausentarse a menudo y lo dejaba al cuidado de su madre, que tenía artritis y sufría de sordera.

Al cumplir los 15 años, Hermosa frecuentaba las salas de juegos electrónicos en el sector de La Marín, centro de la ciudad, y conformó una pandilla con 10 amigos de su misma edad, en la que rápidamente asumió el liderazgo.

Frecuentaba bares y discotecas en la zona conocida como el Puente del Guambra, cerca de la Universidad Central; su figura era la de un muchacho cualquiera de contextura delgada que aparentaba debilidad, pero con una mirada profunda marcada por sus ojos saltones.

El 22 de noviembre de 1991, Hermosa y sus 4 amigos salieron de una discoteca cerca al Puente del Guambra, al llegar a la avenida 10 de Agosto pararon un taxi marca San Remo; en el trayecto el ‘Niño del terror’ sacó una pistola y le disparó al conductor en la cabeza, que al instante murió. Con esta arma supuestamente cometió todos los crímenes y posteriormente se determinó que la consiguió a través de un agente.

Uno de los amigos de Hermosa condujo el carro hacia el sur-oriente y luego arrojaron el cadáver en una guardarraya, en el Valle de Los Chillos, donde a la mañana siguiente la Policía halló el cuerpo.

La siguiente semana Hermosa acudió a una peluquería, ubicada en el sur de la ciudad, que era regentada por el travesti Charlie. En ese sitio usualmente le arreglaban el cabello. Ese día llegó con otros miembros de su pandilla, con quienes había estado libando.

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Posteriormente se trasladaron a la casa de Charlie, que los invitó a seguir bebiendo. Una vez en el sitio se inició una discusión y Hermosa nuevamente rastrilló la pistola 9 mm que portaba y disparó 5 veces a Charlie cuando intentó pedir ayuda.

Los crímenes sucedieron, especialmente, los fines de semana, lo cual provocó el pánico de taxistas y homosexuales que transitaban por el norte de Quito.

La Policía organizó un escuadrón al mando del mayor Fausto Terán para investigar los asesinatos que no pararon hasta el 9 de enero de 1992, cuando Hermosa fue retenido en un operativo policial en su casa.

La captura de un grupo de delincuentes juveniles, que intentaron robar en el centro de la ciudad, permitió a los uniformados descubrir finalmente quién era el que estaba detrás de los asesinatos.

Con la información de la ubicación del presunto asesino, la Policía organizó un operativo que se inició a las 03:00. El contingente se ubicó en el exterior de la casa donde residía Hermosa.

Los policías entraron en una habitación a través de un tragaluz, ya que determinaron que era la del sospechoso, pero Hermosa estaba durmiendo en el cuarto de su madre.

Esa equivocación alertó al joven, que al darse cuenta de la presencia policial empuñó su arma 9 milímetros y empezó a disparar a mansalva.

Los policías repelieron el ataque y se inició una balacera, en medio de la cual Hermosa arrojó una granada a la calle, donde permanecía otro grupo de gendarmes. La explosión tumbó una pared lateral de la vivienda que cayó encima de 2 policías.

En el cruce de balas, la madre de Hermosa fue impactada por varios proyectiles y murió en la escena. Tras 15 minutos de fuego cruzado, el joven finalmente fue sometido sin que haya presentado ni un solo rasguño.

Esa misma mañana, un contingente de 10 agentes trasladó a Hermosa hasta el entonces penal García Moreno, donde sorprendidos comprobaron que el aprehendido era menor. “Quiero dejar en claro que mi nombre es Juan Fernando Hermosa Suárez y que el 28 de febrero cumplo 16 años”, fueron las primeras palabras del que fuera conocido como el ‘Niño del terror’.

En sus declaraciones aseguró que su  intención no era matar, “les pedía que se quedaran quietos, que no les iba a pasar nada, pero eso no ocurrió, otra vez me amenazaron con un revólver calibre 22, por lo que utilicé mi arma; y un taxista intentó golpearme con una llave de ruedas, por lo que también me vi obligado a disparar”, confesó.

Después dijo que cometió todos los crímenes, por eso lo condenaron a 4 años de prisión, que era la pena máxima que la ley permitía imponer a un menor.

A los 16 meses de permanecer en la cárcel de menores ya se había convertido nuevamente en líder y logró que su novia Yadira ingrese una pistola en el penal, que la usó para escapar junto a otros 10 jóvenes. Un policía que intentó detenerlos fue asesinado con 5 disparos.

Hermosa huyó a Colombia, donde contrajo amigdalitis y finalmente fue recapturado; pero en 1996 recuperó la libertad, porque cumplió la pena y se fue a vivir con su padre a Nueva Loja, en Sucumbíos.

El 28 de febrero de 1996, el día que cumpliría 20 años, el cuerpo de Hermosa fue encontrado a orillas del río Aguarico. La Policía reveló que al parecer 5 encapuchados lo habrían asesinado.

Su cadáver presentaba signos de tortura, el rostro estaba destrozado por cortes de machete y orificios de bala en la cara. Lo identificaron por los documentos que tenía en la billetera.