Grupos de interés, meta de la promoción cultural

- 30 de agosto de 2019 - 00:00
El Museo de la Música Popular Julio Jaramillo Laurido es una de las infraestructuras culturales que funcionan en Puerto Santa Ana, en el este de la ciudad.
Foto: José Morán / EL TELÉGRAFO

Académicas señalan que, además de falta de espacios, no existen incentivos para crear interés en la ciudadanía. El Cabildo, en cambio, ve alta participación.

La accesibilidad a sitios públicos para lectura y otras actividades culturales, como recorridos por museos y lugares para exhibiciones, es escaso en Guayaquil.

Académicas y artistas consultados coinciden en la necesidad de generar mayores incentivos a través de políticas municipales, para ampliar la cobertura y promoción de estos espacios.

Sin precisar la cantidad de sitios que hay actualmente en la ciudad, la Dirección de Cultura del Cabildo detalló la acogida que tienen las iniciativas culturales generadas en el gobierno seccional.

La entidad destaca que el Museo Municipal, por ejemplo, incrementó el 11% el número de visitas entre 2017 (36.569) y 2018 (40.833). Este año hasta el mes pasado acudieron 21.428 personas  al lugar.

Agregó que un promedio de 180 participantes se inscribieron en el Salón de Julio en las últimas cinco ediciones.

El Festival de Artes al Aire Libre y Teatromuestras, entre otros, fueron incluidos en el informe del Cabildo acerca de las gestiones realizadas en el ámbito cultural.

Sin embargo, María Fernanda Carrera, periodista y maestra universitaria, dijo que la cobertura cultural, en términos de comunicación, no es eficiente desde el Municipio.

“No percibo que exista la suficiente visibilización de los eventos culturales o una conexión con establecimientos educativos y universitarios”, manifestó Carrera.

A esto se suma la falta de formación de público, es decir, la relación que se establece entre el ciudadano con las gestiones municipales.

Carrera señaló también antecedentes en los que las iniciativas culturales independientes han recibido retaliaciones y restricciones por parte del Cabildo.

Como ejemplos están las medidas adoptadas contra el artista plástico Daniel Adum quien en septiembre de 2011  fue agredido por gente que, según testigos, se movilizaba  en una camioneta con logos del Cabildo.

Por aquellos días el artista pintó un mural que, a juicio de funcionarios municipales, violentaba las ordenanzas sobre el ornato.

“¿Qué mensaje se quiere dar con el hecho de que se expone un arte en la calle, que es una de las formas más democratizantes, y la respuesta que se recibe es violencia?”, cuestionó Carrera.

Mientras que para María Paulina Briones, profesora de la Universidad de las Artes y propietaria de la editorial Cadáver Exquisito, la cobertura cultural promovida desde el Cabildo aún es centralista.

“Con esto no quiero decir que la oferta cultural se limita al centro de la ciudad, sino que falta que se ponga mayor atención a las zonas periféricas”, explicó Briones.

También apeló al interés de los sectores privados para que la oferta cultural sea ampliada de manera óptima.

Larissa Marangoni, artista multidisciplinaria, considera que la cobertura de espacios generados por el Cabildo es suficiente, pero que faltan nuevas propuestas para que la ciudadanía se interese por visitar los museos.

En ese sentido propuso que se desarrollen circuitos culturales. “No solo museos, sino también galerías privadas”, indicó

Marangoni consideró que es necesario que la ciudadanía se involucre en la creación de iniciativas en la zona periférica urbana.

Por su parte, Natalie Wong, arquitecta y urbanista,  cree que se debe ampliar el número de áreas destinadas a la promoción cultural.

“Es una forma de expresión que debe incluir tanto a niños, jóvenes, adultos, adultos mayores y personas con capacidades especiales”, indicó Wong.

Acotó que los organismos seccionales (prefecturas y municipios) deben establecer dentro de parques y malecones, espacios que permitan combinar la naturaleza con manifestaciones culturales de toda índole. (I)