Natalia Molina, directora del Proyecto Manglares del Ecuador de la UEES

Los manglares restauran suelos hasta en el 89%

- 13 de noviembre de 2019 - 00:00
Foto: César Muñoz / ET

Guayaquil, a criterio de la académica, relegó ecosistemas para dar paso a las urbanizaciones. El Estero Salado es la reserva más importante en la urbe.

Samborondón será sede, desde hoy y hasta el viernes 15 de noviembre, del Primer Congreso de Manglares de América.

A propósito del encuentro, Natalia Molina, directora del Proyecto Manglares de Ecuador de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES), comentó acerca de la relegación del ecosistema y las propuestas para los Gobiernos Autónomos Descentralizados.

Durante las últimas cuatro décadas, según un estudio, se han perdido 56.396 hectáreas de manglar. ¿Qué hacer sobre esta situación?

Es una condición preocupante en el sentido de que este ecosistema representa la seguridad alimentaria de los países, no solo de los costeros sino de todo el mundo.

En el primer congreso Manglares de América abordaremos este problema a través de siete simposios diseñados para elaborar propuestas dirigidas al diseño de políticas de protección del manglar.

¿Cuáles son los temas que se tratarán en el congreso?

Cada uno de los títulos de este simposio es un eje para fortalecer la investigación en América. El primero es acuacultura sostenible, que es uno de los mayores problemas que enfrentan los manglares por el cambio de uso de suelo. En Ecuador, la acuacultura es un ámbito mayor que el área de manglares. Abordamos una problemática de la que hablamos hace casi 30 años de la salinización de los suelos y contaminación de los ríos por el recambio de agua en las camaroneras.

Como academia, ¿ustedes se han acercado a los GAD municipales y parroquiales para exponerles esta situación?

Desde la academia nosotros mantenemos convenios. Por ejemplo con el Municipio de Naranjal, que es uno de los cantones con mayor cantidad de manglares, los cuales están concesionados a usuarios ancestrales.

El congreso es justamente para que otros municipios como el de Balao -donde está la mayor cantidad de manglares concesionados- conozcan de estas ideas.

¿Qué soluciones y propuestas esperan plantear al término del congreso?

Cada simposio está integrado por ponentes de varios países. Esperamos tener propuestas de simposios como el de conservación de manglares en ciudades. La mayoría de ciudades han destruido manglares para asentarse. Guayaquil es una de ellas, cada día los manglares son relegados por la urbanización.

Guayarte, por ejemplo, terminó tapando los manglares que se veían desde la calle. No nos identificamos como una ciudad que posiciona los manglares como patrimonio.

Es una situación compleja, muchas camaroneras fueron revertidas al manglar... Pero, ¿cómo les decimos a los habitantes de Urdesa o Los Esteros que devuelvan el manglar? Es imposible.

Solamente en Guayaquil, ¿qué se ha hecho para recuperar este ecosistema?

Esa es la buena noticia. Los manglares son plantas vivíparas muy fuertes y es posible la restauración, pueden incluso restaurar suelos contaminados hasta en el 89%. En el Parque Histórico, hace 20 años, sembramos 1,7 hectáreas de manglar y hoy podemos apreciar los resultados.

Es posible recuperar la cobertura vegetal; el Ministerio de Ambiente tiene un proyecto de islas flotantes y nosotros hemos realizado estudios sobre cómo mejorarlas para convertirlas en viveros.

¿Cuánto se ha perdido en Guayaquil en cuanto a manglar?

Dentro de la ciudad no sabría precisar, pero en Guayas hay el 64% de todos los manglares de Ecuador; Guayaquil tiene aproximadamente el 40% porque posee un área protegida en el Estero Salado  que es una reserva de producción de fauna. Todos los ramales del estero fueron incluidos, algunos bajo competencia del Municipio y otros bajo administración del Estado. (I) 

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