La Tricolor sub 20 vivió un cálido recibimiento en Quito

- 16 de junio de 2019 - 15:11
Seguidores de la selección sub 20 saludan al director técnico Jorge Célico, a su llegada de Polonia, donde lograron la medalla de bronce.
Foto: Mario Egas / El Telégrafo

Parientes, amigos y familiares llegaron a las instalaciones del aeropuerto de Tababela, donde los esperaron en medio de una algarabía por el tercer lugar que los jugadores consiguieron en el Mundial de Fútbol de Polonia.

Una vez que la familia de Sergio “La Máquina” Quintero confirmó la hora de llegada de la selección sub 20 al país, sus padres planificaron el viaje desde San Lorenzo, en Esmeraldas, para recibirlo en el aeropuerto de Quito.

Para no gastar demasiado en el pasaje de autobús decidieron ir a Ibarra primero, donde reside el futbolista con una de sus hermanas. “Nos trae la medalla de bronce del mundial, mi hijo es parte de esta hazaña”, manifestó Dalita Chávez mientras esperaba en el andén de la terminal para abrazar a Sergio.

Junto a ella, su esposo y otros 12 parientes comentaron que están orgullosos de la selección  que viene como la mejor de Sudamérica, “somos terceros en el mundo”,  puntualizó Oswaldo Quintero, padre del deportista.

El andén del aeropuerto de Tababela, en Quito, se repletó con familiares, amigos y fanáticos de la selección que esperaban impacientes el arribo del avión.

A las 15:00 aterrizó la aeronave que atravesó el arco de agua que lanzaron sobre el avión dos motobombas como homenaje a los campeones.

Los parlantes de la terminal confirmaron el arribo, lo que encendió la algarabía de la gente que empezó a gritar “viva campeones, viva campeones”.

Los aplausos y barras se intensificaron cuando se abrió la puerta corrediza del andén. Jhon Espinoza fue uno de los primeros en salir con la medalla de bronce colgada en su cuello.

Sergio Quintero se dirigió al espacio designado a la prensa, al igual que el entrenador de la sub 20 Jorge Célico y el asistente Patricio Lara para responder inquietudes de los periodistas.

Los demás jugadores aprovecharon para abrazar a sus parientes, amigos y, en algunos casos, novias y esposas.

A pesar del tumulto, Gustavo Vallecilla ubicó enseguida a su esposa Catalina, quien llegó con su hijo de meses de nacido y al que el jugador abrazó y se lo llevó al bus que les esperaba afuera.

El encuentro fue rápido ya que tenían que subir al transporte de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, pues debían ir a la Casa de la Selección en el norte de Quito para descansar previo al evento de homenaje que posiblemente será este lunes 17 de junio.

Lara manifestó que el trabajo de los jugadores fue de lo mejor y el rendimiento óptimo. Ahora están preparándose para los Panamericanos de Lima, este año 2019. (I)

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